agricultura y alimentación sostenible

Me encanta la primera palabra del título: diálogos, por todo lo que encierra. En primer lugar escuchar, escuchar, escuchar. Sí, lo pongo varias veces porque es fundamental para el diálogo, para darnos una cura de humildad y, en especial, porque nos da la oportunidad de pararnos a pensar si podemos pensar de otra manera de cómo pensamos. Este último comentario ya separa a los seres humanos en categorías: los que siempre están en los cierto y los que están abiertos a cambiar de opinión; los que se cuestionan para evolucionar y mejorar y los que no saben que existe una cosa que es cuestionarse… Ambas cosas van de la mano. Bien, además de escuchar, el diálogo lleva a reflexionar, pensar, compartir, interiorizar, madurar, a la paz, a la amistad…

Los días 20 y 21 de abril tuvieron lugar los Diálogos sobre Nutrición y Sistemas Alimentarios Sostenibles* en el que participamos profesionales de diversos sectores con una finalidad: ayudar a impulsar un nuevo modelo alimentación que permita a las personas disfrutar de mayor calidad de vida. Dos días de ponencias, mesas redondas, talleres y conversaciones que marcaron el camino y motivaron para andarlo.

El cambio hacia la agricultura y alimentación sostenible

El cambio de modelo supone, además de evitar el despilfarro de comida (tiramos a la basura 1,3 kg por persona cada semana), cambiar el concepto de que “hay que producir mucho alimento a bajo precio” por el de “hay que producir alimento de calidad de manera sostenible”.

En el diálogo descubrimos que todas las personas estamos haciendo política agraria cuando elegimos un producto y en base al lugar donde lo compramos. Por otra parte, la parada de reflexión nos hace ver que no hemos sido agradecidos con el territorio, con la huerta, y con los agricultores y las agricultoras.

En los últimos decenios, nos hemos preocupado solo de llenar la cesta pero no del proceso y de la repercusión que el modelo de consumo ha tenido en las personas, en la economía local y en el medio ambiente. La huerta no solo tiene valor mercantil, también posee valor patrimonial, cultural, ambiental, climatológico, etc.

Como consumidor o consumidora puedes pararte a reflexionar y, siendo coherente y por principios éticos, pasar a la acción: haz un consumo responsable, compra productos sostenibles, de proximidad, de temporada, compra en Mercados de la Tierra, reconoce el trabajo de agricultores y agricultoras (esto incluye pagar el precio justo), infórmate y educa a tus hijos.

Ahora es tiempo de que la ciudadanía vuelva a conectar con la huerta, con la agricultura humana y de calidad, reconociendo los valores y haciéndoles justicia. Abre diálogos.

* Para quien no lo sepa, Valencia, y por extensión l’Horta y la agricultura valenciana, ha sido elegida Capital Mundial de Alimentación Sostenible 2017. Los Diálogos, se incluyen en la programación del año. Más información en la WEB y en redes sociales con:

#Vlsostenible #DialogosSostenibles

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Biólogo y ambientalista. Con 25 años de experiencia en proyectos nacionales de desarrollo sostenible, turismo, educación ambiental e ingeniería. Formador ambiental, emprendedor y trabajador utópico para ayudar a hacer un mundo mejor y por la calidad de vida. Director del
Centro Ambiental El Vedat e Investigador Asociado de la Cátedra Tierra Ciudana de la UiTC. Y en los ratos libres escritor (modesto) de cuentos infantiles.

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