Me habréis oído y leído en más de una ocasión decir que la línea que separa ciencia y pseudo-ciencia es muy fina. Sin embargo, para los denominados pseudo-escépticos la brecha es abismal y sostienen todo lo contrario, de tal modo que todo lo que no sea medicina convencional, no existe o es mentira.

Varios hechos acontecidos hoy, no hacen otra cosa que reafirmarme en mis postulados.

Fijaos:

La Justicia

• Si la línea que separa el conocimiento fuese tan clara, no habría dudas en otros campos, por ejemplo, en uno de tanta importancia como es la Justicia, ¿Cómo es posible que los 28 miembros que componen el Tribunal Supremo, hayan discrepado frente a una realidad concreta y objetivable de modo que 15 tiene un criterio y 13 el contrario?
¿Estamos hablando de 13 pseudo-juristas? Espero que no, ya que creo que son catedráticos de mucho prestigio.
Ahhhh, se habla de presiones de lobbies poderosos… ¡eso me suena también en el campo de la salud!

El Nolotil

• Fijaos cuánta razón tienen los racionalistas que defienden la ciencia y la medicina convencional a toda costa (ironía!!); no hay fisuras en el método. Sin embargo, me pregunto: Si en ciencia las cosas son tan claras y diáfanas como el blanco y el negro, ¿me pueden explicar por qué HOY, “Sanidad recomienda restringir el uso de Nolotil entre turistas del norte de Europa y personas mayores”? ¿AYER era bueno y lo podían tomar nuestros mayores?

El Posicionamiento editorial

• En relación al polémico ‘sketch’ de Dani Mateo con la bandera de España, el Gran Wyoming dice que, “No hubo intencionalidad política ni ningún posicionamiento editorial detrás, era simplemente humor”.
Ahhh, ¿existe el posicionamiento editorial? Si es así, ya logro entender el programa del pasado domingo de mi admirado Jordi Évole. ¿Había interés en que el televidente asociara SECTA=HOMEOPATÍA? La verdad es que me extraña que un periodista de la talla de Évole se haya prestado a eso.

La quiropráctica

• Y, si con todo esto no fuera suficiente, va y resulta que uno de los ministros más empeñados en sacudir las pseudociencias, Pedro Duque, prologó el libro ‘Quiropráctica’ de David Chapman-Smith, editado en España en 2004. Y lo hizo reconociendo que, a través de sus padres, quedó convencido de “la seriedad de ese señor” que “tenía una carrera similar a la de medicina”. Es más, el mismo recurrió a este tratamiento por problemas de desplazamiento de vértebras lumbares. Y también reconoce lo bien que le fue a su madre.
Pero hombre de Dios y de la Luna, ¿cómo se te ocurre aceptar la eficacia de una técnica considerada pseudociencia?

¡¡ En fin, consultaré con la almohada ¡!

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Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Inició su carrera profesional como Analista en el Instituto Valenciano de Oncología (I.V.O) y en la actualidad desenvuelve su labor profesional en el sector privado. Con un carácter eminentemente investigador, prácticamente toda su trayectoria profesional y personal la ha focalizado en profundizar en el estudio de aquellos modelos integradores que por unir lo mejor de la medicina convencional a las terapias complementarias de probada eficacia científica, pudiera beneficiar a personas afectadas de cáncer.

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