trucos para ser feliz
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Con la edad muchas veces se nos resiste la felicidad.

Sin darnos cuenta nos vamos haciendo mayores. Poco a poco vamos convirtiéndonos en personas adultas, serias, responsables que saben mucho de la vida aunque en fondo nos sintamos insatisfechos y con pocas ganas de seguir viviendo.

Atrás quedan esos días que solemos recordar con añoranza. Días en los que el tiempo pasaba volando, los amigos venían, otros se iban y algunos se quedaban hasta hacerse también mayores como nosotros.

De aquellos momentos, todavía a día de hoy, podemos recuperar algunos hábitos que no nos devolverán a aquella época, pero sí nos ayudarán a volver a recuperar la alegría, la intensidad y la felicidad de aquellos días.

  1. Agradecer

Aún recuerdo aquella escena en la que mi abuela me daba 25 de las antiguas pesetas y yo “debía” agradecer aquel gesto bajo la mirada de mi padre. Salvando el momento autoritario-paternal, creo que es muy importante quedarnos con el mensaje que en el fondo nos querían transmitir: ser agradecido.

  1. Jugar

De adultos solemos jugar a juegos serios, competitivos y en los que ponemos todo nuestro ego para ganar, ser los mejores de todos y por tanto tener la sensación de ser válidos ante los demás.

Deberíamos recuperar el juego espontaneo, en el que la diversión y el aprendizaje nos hacen crecer como niños que en el fondo somos.

  1. Bromear

Bromear como un niño es no tener malicia ni mala intención, es un momento divertido y de disfrute social. Al dejar nuestra máscara de adulto a un lado, conseguimos reírnos de la situación y de lo más importante y sano: de nosotros mismos.

  1. Curiosear

De adulto cotilleamos, no curioseamos. El cotilleo lo hacemos por envidia, frustración y ansias de control. El curiosear es la necesidad de aprendizaje, inquietud por las respuestas y la solución a las preguntas más importantes de la vida.

  1. Compartir

Recuerdo de niño que cuando jugábamos a la guerra, siempre había un compañerismo en el que en definitiva no dejábamos de compartir la ansiedad, el objetivo y el resultado. De mayores nos centramos en nuestra imagen creyendo que somos el centro del mundo y de los méritos.

  1. Descansar

Los bebés duermen, comen, duermen, juegan, duermen. De mayores asumimos tantas cargas que nos impedimos el descansar, el tener tiempo para el relax y la reflexión. Necesitamos recuperar energía para poder gastarla.

  1. Pedir

Aunque poco a poco nos enseñan que pedir las cosas es de mala educación, también es cierto que a veces tenemos que hacerlo. Si cuando nos piden ayuda nosotros la ofrecemos encantados, ¿por qué no pedirla también nosotros? Nos hacemos un bien mutuo.

  1. Dar

Es uno de los hábitos que más nos han regalado de pequeños y que menos hemos respetado de mayores. Ahora, de adultos tenemos que leer libros, ir a talleres y ver programas de televisión para que nos recuerden lo que una vez tuvimos y hemos dejado de lado: Servir.

  1. Aprender

Es muy triste escuchar a personas de 20, 30 y 40 años decir que ya no tienen nada que aprender, puesto que tienen un trabajo fijo, una casa y una familia. El aprendizaje es lo que nos hace crecer, evolucionar y nos da felicidad.

  1. Sonreír

Y por último, ¡recuperemos la sonrisa! Cada vez que veo la sonrisa espontanea de amor de mi hijo, no dejo de preguntarme, ¿pero dónde metemos la sonrisa los adultos?¿dónde se nos cayó? No importa, es gratis y siempre la tenemos con nosotros: en el Corazón.

Ahora, por favor, SONRÍE.

Carlos Postigo

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Psicólogo Social General Sanitario, Coach y Facilitador De Alto Impacto. Experto en Coaching e Infertilidad, Coaching Educativo y en Técnicas de Relajación Mindfulness y Meditación. Mi misión es crear conciencia individual para nuestra liberación interior. El Amor y la Libertad son mis herramientas hacia la Sanación.

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