el arte de la gratitud

Adiestremos nuestra sensibilidad para los regalos de la vida.

Las fiestas de Navidad y fin de año, aparte de la mucha actividad, son tiempos de contemplación y reflexión sobre lo que la vida nos ha deparado y lo que esperamos para el nuevo año.

¿Estás contento con lo que la vida te regala?

Sentir gratitud por la vida y sus regalos cambia el enfoque y concederá menos importancia a las posesiones, a la envidia y animosidad.

Personas agradecidas están más contentas y más sanas, como han demostrado estudios científicos. Personas agradecidas miran hacia el futuro con más confianza. Esta actitud de gratitud no depende de circunstancias ideales o del gordo de la lotería, no depende de respectivos recursos económicos abundantes. El dinero no hace feliz, pero tampoco infeliz.

Es crucial ser capaz de ver las facetas positivas de tu vida

Aunque no estés pasando por la época más feliz en este momento.

¿Qué tal, si esta noche antes de dormir, te tomas un momento y apuntas cinco acontecimientos del día que acaba o cinco cosas por los que puedes sentirte agradecido? No pienses solo en las grandes cosas, sino también en los pequeños momentos de felicidad, que has tenido durante el día. Y da las gracias por estos cinco regalos de hoy. Si te sientes resentido o preocupado por algunas cosas que han pasado hoy o ya desde hace tiempo te pesan, entonces enfoca durante un instante todas las cosas que han ido bien, todo lo que ha funcionado hoy y ha sido positivo, y da las gracias por todo ello. Te vas a sorprender como este pequeño acto de gratitud va a cambiar tus emociones y sentimientos a más positivos. Si lo practicas durante un tiempo cada noche, vas a ver como te vuelves capaz de ver más y más cosas positivas en tu vida y sentir más y más gratitud. El sentimiento de gratitud no tiene nada que ver con el “gracias” cortés rápidamente dicho, y poco con las cosas materiales. La gratitud verdadera tiene que ver con tratar la vida con consciencia y atención. Psicólogos y médicos están cada vez más convencidos de que vale la pena movilizar este recurso psicológico para la salud y el bienestar.

¿Cuánta gratitud eres capaz de sentir?

Puedes alegrarte y sentir gratitud por muchísimas cosas: la salida del sol preciosa, el canto de los pájaros, los capullos hermosos de un ramo de flores, la risa de los niños, la belleza de un paisaje, gestos amables inesperados de gente o la ayuda en una situación difícil, la simpatía, amistad y el cariño de otras personas.

El sentimiento de gratitud es como un cambio de onda hacia la paz interior. La capacidad de relajarse y estar presente se da por si sola, cuando estamos agradecidos. Miremos, hay tanto por agradecer. Este sentimiento nos protege contra disgustos y amargura y suaviza los reveses inevitables de la vida.

Muchas personas sin embargo son descontentos eternos y pesimistas, que sólo enfocan las sombras de la vida, el estrés, los defectos, los fracasos, la pena y las molestias. A algunas personas les cuesta muchísimo familiarizarse con la actitud de agradecimiento.

Quien tiene una necesidad fuerte de reconocimiento y quien se compara constantemente con los demás, tiende a sentir envidia en vez de gratitud. Estas personas suelen creer que la vida les debe algo, que tienen derechos determinados. Y suelen estar enfadadas con la vida porque no cumple con sus exigencias. La persona desagradecida se concentra en lo que no tiene, en lo que el otro supuestamente tiene. Con esta actitud intoxica a si misma y a su entorno.

Muchas veces no percibimos lo bueno que nos sucede cada día

“Me he dado cuenta de que cuanto más agradecida estoy más recibo de cosas buenas. Cuando digo cosas buenas, no me refiero a materiales sino a todas las personas amables, los lugares y experiencias, que hacen la vida maravillosamente digna de ser vivida. … El universo nos da regalos generosa y abundantemente, y le importa que lo apreciemos.” A esta conclusión llegó la autora americana Louise L. Hay.

Recomiendo para estos días, los últimos del año y los primeros del nuevo año, que nos concentremos en los favores y las atenciones de los demás, de los camareros, las dependientas, el cartero, los compañeros de trabajo y sobretodo los familiares y los amigos. ¿Cuántas veces no percibimos sus gestos generosos o cariñosos porque estamos muy ocupados con cosas “más importantes” o los tomamos por descontado? Y también vale la pena concentrarse en los milagros y las maravillas de la naturaleza y de la vida, recibamos conscientemente los regalos del universo y de Dios.

Gratitud es importante para una comunidad, es la memoria moral de la sociedad. Gratitud es el barómetro para la cualidad de la convivencia, nos hace sociales. Personas agradecidas no envidian, dan el sí a los demás, suelen tener relaciones profundas y satisfactorias con familiares y amigos. El catedrático de psicología californiano, Robert A. Emmons, uno de los más conocidos “investigadores de la gratitud” dice: Cuanto más agradecidos somos, más motivos tendremos para sentir gratitud. La gratitud aumenta con el efecto de bola de nieve.

Doy las gracias a los lectores de cultivarsalud por su interés y confianza y deseo para todos felices fiestas, un próspero año nuevo con muchos motivos para sentir gratitud.

Martina Kahrens, profesora de Yoga del Centro Tara Pollensa en ZENDO Pollensa

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