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Era un niño alado que se entretenía transportando el desasosiego a los corazones de un lado para otro. El hijo de la diosa del amor y del mensajero de los dioses. Aquél que inflamaba con llamas de amor o hería con flechas. Ese chico que deseaba, atraía, incitaba. 

Eros, tradicionalmente conocido en las culturas grecorromanas como el dios del amor, del deseo sexual, de la sensualidad, de la atracción física entre personas. Y de su onomástica dejó como legado el término erotismo, que la RAE define como “carácter de lo que excita el amor sexual”. Entendemos, pues, que el erotismo está detrás de la propia sexualidad, como la chispa que genera la combustión, si bien se tienden a confundir ambos significados.

El erotismo va un paso más allá de la sensualidad. Se puede manifestar en expresiones corporales o verbales, lo que quiere decir que abarca expresiones de la realidad y simbolizadas por el lenguaje. Dependiendo del grado de erotismo, la tendencia a derivar en sexualidad será mayor o menor.

Mujer y sexualidad: un erotismo censurado

La teoría parece clara y no distingue de géneros. Sin embargo, en la práctica, hoy en día el campo semántico de mujer y sexualidad sigue siendo un tabú para demasiados sectores de la sociedad. Nos incomoda hablar de erotismo femenino. Nos ruboriza filosofar acerca de la sexualidad y nos da pudor compartir estas reflexiones con los demás. Fruto de una sociedad, de una educación y de unos tabúes asimilados desde el nacimiento. El mero hecho de compartir la sexualidad con otras personas que no somos nosotros mismos nos sitúa en un plano de vergüenza. Y, además, en la mujer se acentúa.

La represión de todo lo erógeno de la mujer se remonta a tiempos inmemoriales. Pero la época victoriana, donde el puritanismo inundó las sociedades, se remarca como ese punto álgido de reclusión del erotismo femenino.

mujer erotismo victoriano

Ropa interior femenina de la época victoriana – Fuente: Serunserdeluz

Michael Foucault, filósofo francés, ya atribuyó la educación victoriana de los siglos XVIII y XIX al estigma presente en la sociedad. Dicho panorama traslada a las esferas más íntimas de la persona todo el contexto de la sensualidad femenina, dejándola recluida a las alcobas más altas de la moral establecida. 

Es en estos siglos donde la mujer quedó recluida al convento y al cuidado de los hijos en el hogar. Es en este tiempo donde se inventa el corsé. Hablamos de una prenda que ilustra a la perfección la falta de libertad femenina, quedando a merced de los unos nudos impuestos para su propia servidumbre.

Otras épocas predominantes

No obstante, no debemos pasar por alta la situación de la mujer y sexualidad en la Edad Media. Cruzadas, represiones religiosos, exaltaciones del pecado y la moralidad… todo este contexto de revolución judeocristiana también encalló el lastre de la represión sexual en prácticamente hombres y mujeres, siendo estas últimas denigradas a la procreación y perpetuación de la vida. Este nexo es común en las religiones mayoritarias de esos siglos, como por ejemplo el Islam, cuya negación a la sexualidad femenina despuntó y se trasladó hasta nuestros días. Prueba de ello es la impenetrable vestimenta de las mujeres de hoy en día en los países donde esta religión es oficial.

homosexualidad en la antigua grecia

Homosexualidad en la Antigua Grecia – Fuente: L’Armari Obert

Nos sorprenden estas épocas donde la mujer quedaba anulada del espectro sexual, sensual y erótico después de ser precedidas por otras épocas históricas donde el sexo se vivía, se sentía y se veneraba de otra manera. Hablamos de las tradiciones grecorromanas y de su legado. A todos nos vienen a la cabeza las famosas “bacanales” donde la liberación sexual se diluía en alcohol y se hacía en honor a un Dios. O, por ejemplo, los escritos de la Antigua Grecia que ilustran relaciones de homosexualidad entre hombres de un estatus social elevado, sin concebirse la orientación sexual como un identificador sexual.

Mujer y sexualidad: feminismo y tantrismo en el siglo XX

Aunque el siglo XX se caracterizó por ser un centenario bélico y opresor, situando a la guerra como protagonista en el panorama internacional, también fue un siglo revelador en lo que a las corrientes feministas se refiere

Recordemos que, a finales del siglo XIX, con la llamada “Segunda Revolución Industrial”, el movimiento feminista salió reforzado de ese último tercio de siglo y se adentró en el siguiente con los mismos designios: derecho al voto, mejoras de acceso a la educación, equiparación de sexos en el núcleo familiar, oportunidades laborales, entre otros.

En este sentido, el escenario de la guerra, en el que los hombres fueron los enviados a la batalla, impulsó la carrera laboral de la mujer al ser necesitada para los puestos que habían quedado vacantes. Ello propulsó una amplia movilización social por parte de la mujer trabajadora que exigía el sufragio universal e igualitario, un derecho que a lo largo de la primera mitad del siglo XX se fue otorgando en la mayoría de los países.

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Sufragistas en Reino Unido – Fuente: Wikipedia

Nuevas corrientes

Con el paso del tiempo diferentes ámbitos de la sociedad se fueron cuestionando el sistema patriarcal que había predominado durante tantos años y se preguntó por un mundo mejor y más igualitario.

En este sentido, y apelando a un resumen demasiado escueto de lo que la literatura feminista conlleva, podemos destacar varias corrientes que no solo ayudaron a visibilizar los derechos, sentimientos e imaginarios feministas sino que también apostaron por una nueva realidad del binomio mujer y sexualidad.

La moda de Cocó Chanel 

Un ejemplo de ello fue Cocó Chanel. La moda, pese a que actualmente surgen nuevas corrientes postmodernistas que destruyen el género para crear colecciones feministas, siempre ha objetivizado a la mujer, cosificándola a roles estereotipados e incluso dañando su autoestima hasta el punto de su propia autodestrucción siguiendo dictados consumistas y capitalistas.

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Fototeca de Cocó Chanel – Fuente: Fucsia

Así pues, Cocó Chanel realizó en su vida un trabajo por y para las mujeres, ahuyentando las costumbres tradicionalmente masculinas y realizando acciones como popularizar el corte de pelo masculino, creando ropa para la mujer trabajadora o defendiendo la revolución sexual y el amor libre.

El tantrismo y Kant

Aunque nos parezca surrealista, ambos términos están relacionados. Ciertamente, Kant se consolida como uno de los filósofos de la Modernidad más afamados dentro de las corrientes feministas. Cuando Kant habla de sexo, habla de deseo sexual y de objetivación. Para ello, explica el poder que tiene nuestra razón para quedar supeditada al deseo, lo que corrompe nuestra integridad (que se asienta en la racionalidad humana). Por tanto, ejemplifica, a lo largo de la vida se comenten innumerables actos corruptos como mentiras o engaños para lograr ese objeto del deseo.

Si lo pensamos, el hecho de desear un cuerpo puede caer en la concepción de cosificar esta idea al concebir ese cuerpo como un objeto, lo que nos aleja de la sensación, del erotismo y del feminismo. Es por ello que el tantrismo y su forma de encarar las relaciones interpersonales y sentimentales, se manifiesta claro brazo ejecutor del imaginario feminista. La opción de que existan talleres, cursos y estudios especializados en un masaje erotizante para mujer en el que una mujer pueda buscarse y encontrarse con total plenitud rompe el corsé de la opresión que negaba, tantos años atrás, esta reconciliación con el erotismo.

Mujer y sexualidad están abanderadas en esta corriente filosófica milenaria, pues el tantrismo no focaliza la interacción de dos cuerpos en la objetivación del sexo con la representación de los genitales; sino que, por el contrario, se centra en explorar las sensaciones que nacen de otros muchos aspectos sensoriales. Las miradas, las respiraciones, las caricias y la habilidad de desglosar el cuerpo de la mente para no identificar la sexualidad y el placer con un elemento (el genital). De este modo, si la persona no se identifica con un objeto, no hay nada que poseer, ni nada que ser poseído, ampliando el ratio de sensaciones y ayudando a la persona a conocerse mejor.

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Especialista en bienestar, obsesionado con la felicidad. Me gusta compartir consejos prácticos para mejorar nuestro día a día e investigar nuevas líneas y tendencias saludables. Aparquemos el estrés y mejoremos el conocimiento de lo que nos rodea, de lo que nos puede hacer feliz.

4 Comentarios

  1. Coincidimos contigo Ana. La manera en la que exponen como es el tantra en lo erótico es sublime. Mucho trabajo hay detrás de este artículo para realizarlo.

    Un saludo y muy buena web cultivarsalud!!!

  2. Su blog se merece reconocimiento. Todo lo que usted expone aquí es información de peso. Nos encanta!! Solo decir que el artículo es más de lo que buscaba y que directamente su blog ha ido a favoritos.

    Gracias y un saludo!!!

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