epigenética

El poder de la genética. ¿Por qué dos gemelas idénticas padeciendo ambas una mutación que las predispone a padecer cáncer de mama, una lo sufre y la otra no?. ¿Por qué dos gatos que comparten el mismo ADN tienen manchas diferentes?. La respuesta está en una palabra epigenética.

Tres decenas de miles de genes que constituyen las piezas del rompecabezas biológico

Todos los seres humanos tenemos en cada una de nuestras células (excepto en las sexuales) un total de 46 cromosomas. De ellos, 23 cromosomas provenientes de nuestra madre y 23 de nuestro padre. En los cromosomas se encuentran distribuidas las aproximadamente tres decenas de miles de genes. Todos ellos constituyen las piezas del rompecabezas biológico que nos convierten en individuos únicos. Contienen las instrucciones específicas para realizar todas las funciones de nuestro cuerpo.

Lejos del pensamiento científico que consideraba la práctica imposibilidad de cambiar el destino escrito por los genes, en la actualidad sabemos que el estilo de vida actúa sobre los genes. La disciplina que se encarga de establecer un sutil diálogo entre el ambiente y nuestros genes es la epigenética. Ella es la responsable, por ejemplo, de explicar por qué dos gemelos idénticos tienen enfermedades y personalidades distintas.

La información contenida en los genes va más allá de la mera secuencia genética

Otro ejemplo que nos permite ver que la información contenida en los genes va más allá de la mera secuencia genética es el siguiente:

Determinadas mariposas tienen la propiedad de cambiar la coloración de sus alas según las estaciones. Así, durante los meses cálidos, sus alas adquieren colores claros. Pero en invierno, las alas de convierten en color más oscuro. Esto se produce porque los colores oscuros absorben la luz de manera más eficiente y aumentan la temperatura corporal. Es el motivo por el que estas mariposas tornen en oscuras sus alas de forma que estos insectos puedan sentirse más calientes aún en meses fríos.

La ventaja funcional que tiene esta variación se debe a la interacción de los genes con el ambiente. Este es pues, un claro ejemplo de mecanismo epigéntico.

La epigenética son los «vestidos bioquímicos» que lleva nuestro código genético desnudo

Excelente didáctica para dar a conocer este concepto es la que hace el biólogo Manel Esteller, Premio Rey Jaime I. El investigador dirige desde el año 2001 el laboratorio de epigenética del cáncer del prestigioso Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). El joven investigador explica que la epigenética son los «vestidos bioquímicos» que lleva nuestro código genético desnudo. Si estos vestidos son finos y transparentes, permiten ver el ADN y los genes pueden expresarse. Si, por el contrario, estos vestidos son gruesos, no permiten ver nuestro patrón genético y no dejan expresar a los genes.

Mientras la genética de una persona no es fácilmente alterable, la epigenética es modificable por el estilo de vida. El prestigioso investigador es también quien afirma que “la epigenética es lo que explica cómo actúan los estilos de vida sobre los genes”. Así, el epigenoma va ligado a nuestra vida, y nuestro estilo de vida lo condiciona.

Los estados epigenéticos juegan un papel importante en enfermedades tales como afecciones cardiovasculares. También metabólicas, obesidad, autoinmunes, inflamatorias, cáncer y el proceso de envejecimiento.

El poder de la genética: Epigenética = genética + ambiente

El poder de la genética nos plantea esta pregunta ¿Es la epigenética equivalente al ambiente? No exactamente. La epigenética es el interlocutor del ambiente con la genética, es lo que explica la acción del estilo de vida sobre los genes. Y es que todas las enfermedades son genéticas y también epigenéticas. Precisamente el cáncer ha sido la punta de lanza para establecer paradigmas y ejemplos. Todos los tumores tienen alterado su genoma y su epigenoma, y ambas alteraciones son igualmente importantes.

Es la respuesta a la pregunta que iniciaba este artículo. En el caso de dos hermanas que heredan la mutación de un gen que les confiere el riesgo de sufrir un cáncer de mama, la razón que explica que una de ellas desarrolle el tumor a los 35 años y otra a los 65 es que existen factores epigenéticos que favorecen o retrasan la aparición del tumor.

Finalizamos con una importante consideración. Cuando una mujer está en el vientre de su madre, ya porta todos los óvulos que va a tener durante toda la vida en forma de ovocitos inmaduros. Y esos óvulos contendrá algunas marcas epigenéticas. Si años después ese ovulo es fecundado para dar lugar a un bebé, ese niño, probablemente sea, por ejemplo, la razón por la que el nieto tenga una gran pasión por la cocina, como la abuela, aspecto que no tiene la madre.

El patrón de etiquetas químicas en nuestros genes puede ser modificado por las experiencias

Y, al contrario. El patrón de etiquetas químicas en nuestros genes puede ser modificado por las experiencias por las que pasamos. Es decir, el estilo de vida, la dieta o los contaminantes ambientales. Así, la exposición a la contaminación es especialmente peligroso en etapas susceptibles de la vida. Por ejemplo durante el embarazo, la vida neonatal o la niñez. En estas etapas es cuando el establecimiento de marcas epigenéticas ocurre de manera activa.

Las etiquetas epigenéticas pueden ser heredadas de generación en generación

Es preocupante que la alteración del patrón de etiquetas epigenéticas pueda ser heredada de generación en generación. Sugiriendo la posibilidad que los efectos nocivos de la contaminación puedan ser transferidos a nuestros hijos y nietos.

Un ejemplo de cómo la alimentación de los antecesores puede afectar su descendencia por posibles modificaciones epigenéticas es el caso de un abuelo sobrealimentado antes de su pubertad que genera un riesgo cuatro veces mayor a sus nietos de padecer diabetes mellitus tipo II, lo que indica que las condiciones nutricionales de los abuelos pueden tener consecuencias en sus descendientes.

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos (5 votos, Valoración media: 5,00 sobre 5)
Cargando…
Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Inició su carrera profesional como Analista en el Instituto Valenciano de Oncología (I.V.O) y en la actualidad desenvuelve su labor profesional en el sector privado. Con un carácter eminentemente investigador, prácticamente toda su trayectoria profesional y personal la ha focalizado en profundizar en el estudio de aquellos modelos integradores que por unir lo mejor de la medicina convencional a las terapias complementarias de probada eficacia científica, pudiera beneficiar a personas afectadas de cáncer.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here