AMOR: ¿TE MERECES SER AMADO?

¿Quién me va a querer a mí?, con lo desastre que soy, lo incompleto que estoy o las cargas que llevo encima.

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¿Te has parado a pensar cuantas veces has tenido el amor delante de tus ojos y no has sido capaz de mirarlo cara a cara y ofrecer tú el tuyo? ¿Te ha pasado alguna vez que alguien te ha manifestado su amor por ti y el miedo te ha paralizado y has acabado huyendo?

Cuando nos enfrentamos a este tipo de situaciones solemos justificarlas pensando que en realidad no era amor, sino que era más bien una fantasía nuestra, producto de nuestra imaginación.

En cambio, en el fondo sabemos que nos estamos engañando, puesto que la realidad es que no hemos sido capaces de responder asertivamente por una razón muy sencilla pero muy potente: no nos sentíamos meritorios.

Pero, ¿quién me va a querer a mí?, con lo desastre que soy, lo incompleto que estoy o las cargas que llevo encima. No estoy preparado, soy demasiado miedoso, porqué a mí y no a otros mejores o más guapos.

Nos cuesta mucho sentirnos meritorios y por tanto amado. Parece como si hubiéramos nacido para ser menos que alguien de donde se deduce que siempre hay alguien que es más que nosotros, y si no existe, nos lo inventamos para que así sea.

Hemos sido educados en no destacar, no respetarnos y no querernos. En el colegio al que levantaba mucho la mano se le criticaba de empollón, sabelotodo y de listillo. Es normal que de mayores tengamos miedo a ser como somos.

Nos dijeron que siempre había alguien peor que nosotros y que teníamos que darle olvidándonos de nosotros, nuestra voluntad y nuestro sentido crítico. Había que ayudar pero en pocas ocasiones pedir ayuda.

Ahora, nos cuesta reconocer nuestros logros, los éxitos que conseguimos y respetar nuestras capacidades, habilidades y talentos. Sentimos que lo que se nos da bien es por casualidad, que no es para tanto y que todos son como nosotros.

Pero tenemos que mirarnos dentro, enfocar nuestra mirada hacia nuestro interior y descubrir la grandeza y la belleza de lo que somos. Claro que tenemos sombras, pero para que estas existan ha de haber una Luz primera.

Estamos acostumbrados a poner nuestro foco en lo negativo. Cuando emprendemos el camino del desarrollo personal nos dicen que aceptemos nuestra parte más negra, la sombra; pero nos solemos olvidar que detrás está esa Luz que es donde realmente tenemos que poner nuestra atención.

Esa Luz está en nuestro interior y somos nosotros. Es positiva, constructiva e integradora. Abarca la misericordia, la compasión y el agradecimiento. Esa Luz nos define y nos da sentido como seres humanos.

En el fondo esa Luz es el Amor expresado en esos ojos que nos miran y del que no nos sentimos meritorios. Rechazar esa Luz es rechazarnos a nosotros mismos. Cuando unos ojos nos miren con Amor, no olvidemos que ese Amor es la Luz de alguien de quien formamos parte.

Somos Luz y por tanto meritorios del Amor. El resto viene por añadidura.

 

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Psicólogo Social General Sanitario, Coach y Facilitador De Alto Impacto. Experto en Coaching e Infertilidad, Coaching Educativo y en Técnicas de Relajación Mindfulness y Meditación. Mi misión es crear conciencia individual para nuestra liberación interior. El Amor y la Libertad son mis herramientas hacia la Sanación.

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