Esta es una de tantas muestras de gratitud que circulan estos días. Con nombre y apellidos, respetando el texto íntegro que nos ha llegado.

Nos ha parecido una buena idea publicarlo y aprovecharlo para extender el agradecimiento a todos esos héroes sin capa, esos que en estos insólitos días de incertidumbres, miedos, ansiedades y tristezas están dando lo mejor de si mismos para hacer esta situación más llevadera. Enfermeras, médicos, policías y bomberos, pero también personal de limpieza, trabajadores de supermercados, personal de transporte y un largo etc.

revista cultivarsalud

Quizás lo mas bonito de todo lo que nos está pasando, sean la multitud de iniciativas que están surgiendo de forma espontánea para tratar de ayudarnos unos a otros. Quizás también lo sea el hecho de que hoy todos somos esos que salimos a los balcones por las noches a agradecer el trabajo que hacen para cuidarnos y ayudarnos a salir de esta situación. Hoy somos capaces de valorar y agradecer, sin vergüenzas y con sinceridad, el trabajo de la persona que está limpiando nuestro rellano, la cajera que nos cobra o el trabajo del personal sanitario, entre otras.

Seguro que todo esto servirá para estar mas unidos a pesar de la distancia. Y para que cuando todo termine sigamos manteniendo esa unión.

“Gracias. Mil gracias.

En estos momentos tan duros para todos, los familiares de las personas ingresadas en residencias de mayores estamos sufriendo doblemente.

Al esfuerzo y la tristeza de no poder visitarles se une el miedo a que en cualquier momento nos informen de un contagio en el centro. Y todo lo que ello conlleva: incertidumbre por qué pasará con los residentes si se da el caso, impotencia por no poder echar una mano a los cuidadores de nuestros familiares, dolor al pensar que quizá el abrazo y el beso que les dimos en nuestra última visita hayan sido los últimos…
Por eso, gracias y mil gracias a todas las personas que en esta crisis están cuidando a nuestra madre. A todos los trabajadores y trabajadoras de la Residencia El Balconcillo de Guadalajara. Por su dedicación, por poner sus vidas en riesgo para que nuestros “niños” estén bien, por protegerles, por reconfortarles y reconfortarnos a nosotros. Porque un simple gesto para ponernos en contacto con ellos se convierte en el mejor momento del día ahora que no nos podemos ver, ni besar, ni abrazar.

Gracias y mil gracias por ser su familia ahora que más lo necesitan. Por ser sus ángeles de la guarda. Por ayudarnos a sentirles cerca. Gracias y mil gracias por hacernos confiar en que todo va a ir bien. Gracias y mil gracias.
Hijos de Susana Herrera, residente de la Residencia de Mayores El Balconcillo, de Guadalajara. Gestionada por el Grupo Amavir.”

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