Cómo cuidar la piel según la edad

Los cosméticos son esenciales para un óptimo cuidado de la epidermis. Las necesidades de la piel a los 20, 30, 40 o 50 años no son las mismas, por lo que es imprescindible prestar atención a la epidermis y aportar los nutrientes que necesita en cada etapa para contar con una piel saludable.

Algunos ingredientes son más importantes que otros, especialmente cuando la piel está experimentando grandes cambios, y es necesario actualizar la rutina a medida que la edad avanza.

Cuidado de la piel durante la adolescencia: regula el sebo

Durante la adolescencia los cambios hormonales y el estrés pueden provocar cambios en la piel aumentando el sebo, poros dilatados y espinillas.

En este periodo es imprescindible comenzar la rutina añadiendo un limpiador facial que ayude a purificar la piel y recuperar el equilibrio sin resecar.

Uno de los principales ingredientes es el aceite de árbol de té que cuenta con propiedades bactericidas que ayudan a mantener la piel limpia y previene el acné.

Además, cosméticos con ácido salicílico, también pueden ayudar a mejorar el aspecto del acné regulando las glándulas sebáceas que producen el excesivo sebo.

Asimismo, después de la limpieza es imprescindible hidratar la piel. En muchas ocasiones se cree que una piel grasa no necesita hidratación, pero el agua que contiene la piel y el sebo que produce son dos conceptos completamente diferentes.

El uso de productos inadecuados puede llevar a la deshidratación de la piel lo que podría desajustar la producción de sebo y empeorar el acné.

Seleccionar cremas hidratantes sin aceites minerales, siliconas ni sulfatos es imprescindible en esta etapa para evitar obstruir los poros, resecar la piel y ayudar a la epidermis a recuperar su buen aspecto.

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Cuidado de la piel a los 20 años: establece una rutina

Durante la década de los 20 años la piel se ve brillante, turgente y firme lo que significa que cuenta con elasticidad y colágeno. Este periodo es el momento de establecer una rutina de cuidados centrada en la limpieza, exfoliación, tonificación e hidratación.

Cuanto antes se inicie esta rutina, más preparada estará la piel para combatir los signos de la edad en un futuro.

Además, durante estos años la rutina se debe centrar en la protección. Hasta los 30 años el recambio celular de la piel y su capacidad para sanar aún funcionan de manera óptima.

Es ahora cuando más consciencia se debe tener del uso de un buen protector solar para prevenir futuros daños, ya que el deterioro producido por los rayos ultravioletas UVA y UVB son irreversibles.

En esta etapa es imprescindible seleccionar cremas que ayuden a retener la humedad de la piel y reparar los daños diarios como el aceite de rosa mosqueta, aceite de jojoba o el aceite de árbol de té en caso de contar con la piel grasa.

Ingredientes como el aloe vera, aceite de coco o la manteca de karité ayudan a mejorar la hidratación de la piel y la protegen de los radicales libres o la contaminación.

Cuidado de la piel de los 30 años: añade un antienvejecimiento

En su mayor parte, la rutina que se estableció durante la década de los 20 sigue siendo relevante e incluso válida durante los primeros años, especialmente el uso del protector solar.

Sin embargo, durante la década de los 30 comienzan a aparecer finas líneas, patas de gallo más profundas y marcas en el ceño. El colágeno de la piel empieza a disminuir y es el momento de incorporar formulaciones antienvejecimiento más fuertes a la rutina.

Además, a medida que la producción de colágeno comienza a disminuir, las líneas finas pueden comenzar a hacerse más notorias. Para mantener la tez firme e hidratada es esencial incorporar cosméticos con ácido hialurónico, un humectante que ayuda a atraer y retener el agua de la piel.

Asimismo, siguen siendo necesarios aceites como la de rosa mosqueta que ayudan a prevenir las manchas de la piel producidas por el sol o el aceite de albaricoque o aceite de almendras dulces que ayudan a nutrir la piel y aportar elasticidad.

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Cuidado de la piel de los 40 años: repara la epidermis

A los 40 es hora de agregar un antioxidante a la rutina. A medida que las defensas antioxidantes naturales de la piel empiezan a disminuir, comienzan las dificultades de la piel para protegerse tanto del medio ambiente como del sol.

Un antioxidante particularmente potente es la vitamina C. Puede ayudar a proteger la piel de los factores externos, radiación solar y mejorar la pigmentación anómala por lo que puede ayudar a atenuar las manchas. Además, la vitamina C también puede ayudar a prevenir daños futuros.

En esta etapa es esencial incorporar un suero nocturno que aporte un extra de ácido hialurónico para una hidratación en profundidad y ayude en la regeneración nocturna de la piel.

Además, también son interesantes ingredientes ricos en ácidos grasos como el aceite de argán y aceite de aguacate que previenen la sequedad y aportan todos los nutrientes necesarios para prevenir las arrugas.

Cuidado de la piel a los 50 años: nutre intensamente

Probablemente a esta edad la piel ya cuente con algún daño producido por la radiación solar como pueden ser las manchas de la piel. A pesar de ello, sigue siendo imprescindible protegerse para evitar que la calidad de la piel empeore.

También es importante centrarse en la nutrición e hidratación de la piel. A medida que las células de la piel envejecen, pierden la capacidad de regeneración por lo que es esencial estimular y potenciar su actividad aplicando las cremas con un suave masaje ascendente.

Es de gran ayuda añadir ingredientes que potencien la regeneración y actúen transportando todos los nutrientes a las células para estimular su actividad.

Aplicar péptidos tópicos, minimiza las arrugas y le dan a la piel una apariencia más juvenil. Además, los péptidos también pueden ayudar a aumentar la producción de colágeno.

Ingredientes como el aceite de onagra, aceite de sésamo, vitamina E o la cera de abeja pueden resultar especialmente beneficiosos. Tienen la capacidad de atrapar la humedad, aportar luminosidad, unificar el tono de la piel y nutrir intensamente.

Además de saber seleccionar las mejores cremas en cada etapa, es esencial el uso de protectores solares a lo largo de toda la vida. En muchas ocasiones, a pesar de no ser visibles para el ojo humano, los rayos ultravioletas dañan la piel y el organismo no cuenta con los recursos necesarios para deshacer el daño.

En este aspecto, la prevención es esencial si se desean evitar tanto el deterioro de la epidermis como del organismo.

Asimismo, es importante recordar que la piel es el reflejo del estado de la salud en general por lo que una correcta alimentación, deporte y evitar tanto el tabaco como el alcohol son imprescindibles para mantener una piel joven y radiante.

Licenciada en periodismo y comunicación audiovisual. La cosmética siempre ha formado parte de sus inquietudes y durante los últimos años ha tenido la oportunidad de formarse en el ámbito de la cosmética ecológica y natural. Actualmente forma parte del equipo de Misohi Nutrición y Cosmética (www.misohicosmetica.com), tienda online especializada en cosméticos naturales certificados y suplementos alimenticios de gama alta. Además, colabora con diversos medios elaborando contenido y artículos especializados en el cuidado personal y la cosmética econatural.

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