Capitanes que antes han sido grumetes.

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Cada día somos más los que decidimos implicarnos en nuevos proyectos de aporte social y, en mi caso, relacionados con el cuidado holístico de la persona.

Somos personas cabezotas, que tenemos ideas y filosofías de vida, personas que, en ocasiones, podemos parecer demasiado apasionadas o, incluso, obstinadas.
La mayoría somos personas que, aunque ahora seamos capitanes de nuestros propios proyectos y estemos peleando por ellos, hemos sido marineros de barcos que naufragaban.
Aunque somos cabezotas, algunos hemos tenido infancias duras, procedemos de familias humildes y trabajadoras y hemos tenido que pelear mucho, pero sabemos que el sufrimiento es uno de los mejores maestros de la vida y casi inevitable.

Día a día trabajamos y nos esforzamos, teniendo como única recompensa la satisfacción de haber podido pelear un día más por nuestros ideales, teniendo la esperanza de poder vivir, haciendo lo que verdaderamente nos gusta, poniendo nuestro granito de arena, como forma de contribuir al mundo en el que vivimos y nos desarrollamos, bien sea en el terreno de la agricultura ecológica, la confección de prendas con algodones y tintes naturales, enseñando a la gente a tener una experiencia de vida más consciente y natural, o desde las nuevas tecnologías, como es mi caso.

No somos personas acomodadas ni tranquilas, todo lo contrario, siempre estamos buscando nuevas oportunidades imaginando otras formas, muchas veces mejores, de consumir la experiencia que es la vida y hacer las cosas.
La capacidad de trabajo, de esfuerzo, la imaginación y la resistencia a la frustración, son cualidades indispensables para conseguir nuestros objetivos.

Sabemos que no es fácil, la economía está resentida y esto pesa, pero estamos siempre dispuestos a hacer sacrificios especiales y abordar nuevos compromisos y objetivos sabiendo que podemos además crear trabajo, crear riqueza para que los que, con su esfuerzo, apoyo incondicional y trabajo nos ayudan día a día a que esta fe ciega que tenemos en nuestros proyectos, a base de trabajo y de creérsela todos los días, finalmente sea una realidad.

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Sin embargo muchas cosas están cambiando y los que hoy somos capitanes de barco (a diferencia de otros del pasado), somos personas que mantenemos nuestros valores, aplicamos una ética profesional y personal a nuestras actividades y relaciones y sabemos que somos verdaderamente ricos aunque no tengamos un yate, ni una abultada cuenta bancaria.

Sabemos disfrutar de la vida, tenemos una actitud abierta, generosa y nos gusta sacarle partido al día a día y compartir con nuestros semejantes, sabemos que ser ricos es una cosa interior y no exterior.

Somos personas sencillas, despistadas, muchas veces confiadas pero siempre honestas y enamoradas de nuestro trabajo y filosofía, sabemos que más allá de la vida sana, la agricultura ecológica, las múltiples terapias, la tecnología, de las múltiples formas de cuidar de nuestra salud, de pelear día a día por sacar adelante nuestras ideas, más allá de todo eso, tenemos la inmensa suerte de contar con amigos y equipos motivados que aportan valor y son un activo, y el firme convencimiento de que los proyectos son, y serán, un equipo de gente, de personas y cuanto más confíen esas personas unas en otras y mas orgullosas estén de formar parte del equipo, mas garantías tiene el proyecto.

Alfredo Corbín

Imagen: commons wikimedia

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