Cultivar el agradecimiento: el frasco de la gratitud.

Cultivar el agradecimiento: el frasco de la gratitud.

Según algunas investigaciones cultivar el agradecimiento, sentir o expresar la gratitud, estimula el hipotálamo, la parte de nuestro cerebro que regula funciones como el estrés y segrega la famosa dopamina, sustancia que nos produce sensación de bienestar, placer y felicidad. Además nos fortalece cuerpo y cerebro pues reduce el cortisol, la hormona que provoca el estrés.

Beneficios de la gratitud

Practicar la gratitud nos vuelve más optimistas, positivos y nos ofrece bienestar. Las personas agradecidas no solo se sienten bien, sino que contribuyen a que los demás también se sientan bien. Por lo tanto fomenta la reciprocidad y te darás cuenta de que cuanto mas agradecido eres mas recibes. Así de sencillo.

Cultivar el agradecimiento nos aporta muchos beneficios como:

  • Eleva la autoestima, nos hace mas seguros y confiados
  • Nos enfoca en lo positivo
  • Mejora nuestras relaciones
  • Mejora el estado mental y por lo tanto la salud
  • Hace que nuestras relaciones sean mas saludables
  • Nos conecta con la vida y con el presente
  • Ayuda a que nos adaptemos mejor a cualquier situación
  • Es una poderosa vacuna contra el pesimismo

Como practicar la gratitud

Las personas agradecidas se centran en lo que si que tienen y no en lo que supuestamente “necesitan”. Son personas que emanan ilusión y huyen de la queja. Sienten agradecimiento por muchos detalles en su vida diaria que a otras personas les pasan desapercibidos. Agradecen poder ver una salida del Sol mientras esperan en un atasco, el aroma de una flor mientras pasean o que de repente en la radio suene su canción preferida.

Cultivar la gratitud a diario en los pequeños detalles te hace sentir mucho mas feliz y la felicidad es muy contagiosa.

Al final todo es cuestión de práctica. Observarás que cuando comienzas a practicar el agradecimiento, cada vez agradecerás mas cosas. El agua caliente que sale del grifo, la salida a tu restaurante favorito, un encuentro casual con un amigo o una taza de café mientras lees un libro.

La gratitud es una emoción que nos conecta directamente con el amor, el más profundo de los sentimientos. En palabras de Lao Tse: La gratitud es la memoria del corazón.

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El frasco de la gratitud

Te proponemos llevar a cabo una preciosa idea de Elizabeth Gilbert, la autora de “Comer, rezar, amar”, se trata de hacer “el frasco de la gratitud”

Es muy, muy fácil y verás que poco a poco empezarás a notar sus beneficios, cambiará tu vibración y entrarás en sintonía con la felicidad.

Solo necesitas un frasco de cristal vacío, decóralo a tu gusto. Puedes pintarlo, ponerle pegatinas que te inspiren, forrarlo con telas, etc. Diariamente escribe en un papel al menos una cosa por la que te sientas agradecido, desde detalles sencillos hasta cosas mas importantes. Puedes agradecer esa llamada de teléfono de un familiar lejano, una buena siesta, que por fin de hayan subido el sueldo, o que hoy tu pareja ha tenido contigo un precioso detalle.

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Cada vez que veas el frasco conectarás con las cosas buenas que tienes y que te pasan y atraerás mas momentos felices. Una vez al mes o si tienes un mal día abre el frasco y lee los papelitos. Te recordará que la vida está llena de momentos maravillosos y seguro que te hará sentir mejor.

Siempre que lo necesites puedes recurrir al frasco de la gratitud y leer sus agradecimientos, escritos por tu mano, para volver a conectar con el bienestar.

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Relato sobre cultivar el agradecimiento

Androcles y el León

Esopo cuenta en una de sus fábulas la historia de Androcles. Era un esclavo romano al que su amo llevó a vivir al norte de África y que decidió escapar una noche sin luna para regresar a Roma. Cuándo llegó el día se dio cuenta de que en vez de ir hacia la costa había entrado en un inmenso desierto. Muerto de cansancio, hambre y sed se adentró en una cueva para descansar y reponer fuerzas. De repente un tremendo rugido lo despertó y en la entrada de la cueva divisó un león enorme. Androcles no tenía forma de escapar pues el león le cerraba el paso e inmóvil se quejaba y lamía la sangre de una de sus garras. Viéndolo sufrir olvido su miedo y se le acercó. Observó entonces que tenia clavada una gran espina y con un movimiento rápido y certero la sacó. El león agradecido salió de la caverna y, al poco, volvió con un conejo muerto que puso a los pies de Androcles. El esclavo comió y al acabar el león le condujo a un manantial de agua fresca. Según Esopo vivieron juntos durante tres años.

Hasta que un día Androcles sintió nostalgia por sus semejantes y dejó la cueva.

Poco después lo capturaron unos soldados y lo enviaron a Roma para ser despedazado en el circo. Androcles fue lanzado a la arena y un hambriento león salió de la jaula, Androcles tembló de miedo y le resbaló de la mano la pobre lanza que le habían facilitado. Pero ante la sorpresa de todos el león, en vez de atacarlo, agitó la cola feliz y le lamió las manos. Androcles lo reconoció enseguida y se dio cuenta de que era el mismo con el que había vivido en la cueva; le acarició el lomo, inclinó la cabeza sobre él y lloró.

El pueblo quedó impactado y maravillado ante tal inesperada escena, y el emperador, igual de sorprendido con el relato de inmensa gratitud que después Androcles le relató que le concedió la dignidad de un hombre libre.

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Marketing digital, S.E.O. , Gestión de contenidos y especializada en Wordpress. Maestra certificada para la enseñanza del yoga. Más de 15 años de práctica de yoga y meditación y otras disciplinas como Tai Chi o Chi Kung. Formada en educación emocional, Alimentación emocional, Técnicas de meditación y mindfulness. Tengo la firme convicción de que un mundo mejor es posible. Mi frase preferida: Hoy no sabia que ponerme y me he puesto feliz.

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