Decálogo para tolerar el aislamiento sin volverse loco

Audio para personas con problemas de visión. Voz cedida por Alfredo Corbín

Cuando el pasado viernes día 13 de marzo, COVID-19, sumaba más de cuatro mil casos y superaba el centenar de fallecidos, a las autoridades sanitarias dependientes del gobierno de España no le quedaba otra solución que la decretar el estado de alarma para hacer frente a la epidemia de coronavirus. De este modo, si hace tan solo una semana millones de ciudadanos disfrutábamos de una cerveza en las terrazas, acudíamos a partidos de fútbol, asistíamos a conciertos o nos disponíamos a disfrutar de las célebres Fallas valencianas, ante la emergencia sanitaria desatada, la práctica totalidad de la ciudadanía, en un gesto sin precedentes en la historia de nuestro país, en un enorme ejercicio de responsabilidad, hemos decidido permanecer en nuestras casas y no salir salvo en caso de extrema necesidad borrando así de golpe toda esa actividad social.

Dejando a un lado si la respuesta ha sido lenta o adecuada en el tiempo ya que la epidemiología se mueve en un estado dinámico en el tiempo, lo cierto es que el objetivo no es otro que “aplanar la curva” de las tasas de infectados. Para ello, es imprescindible que permanezcamos en casa.

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Somos seres sociales…pero debemos tolerar el aislamiento

El problema viene dado del hecho de que los humanos somos seres sociales. Es decir, no estamos diseñados para estar en aislamiento, sino para compartir con nuestros semejantes. Así, esta nueva situación nos obliga, y es importante resaltar que, de forma momentánea, a cambiar de forma radical nuestros hábitos de vida. Nos toca vivir una nueva realidad a la que no estamos acostumbrados. El que no estemos acostumbrados, de forma generalizada, no significa que no lo podamos cumplir. Fijaos como los fareros, los pastores o los marinos, por citar algún ejemplo, lo hacen sin ningún tipo de problema, ya que tolerar el aislamiento es su realidad.

En la época de los colonos, se conoció como “fiebre de la cabaña” a los pensamientos irracionales invasivos de la mente que provocaron episodios depresivos leves y crisis nerviosas de aquellas personas que tuvieron que experimentar largos inviernos en soledad cubiertos de nieve sobre sus cabañas hasta el inicio de la primavera. Como no queremos que en este camino conjunto de enorme responsabilidad por el que estamos pasando la ciudadanía suframos de esta soledad inquieta, plasmamos el siguiente decálogo con el objetivo de que gestiones mental y emocionalmente de forma adecuada estos días de aislamiento.

Decálogo para tolerar el aislamiento

Enfócate en lo positivo

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Piensa en lo que ganas en estos días y no en lo que pierdes, para cada uno será una cosa, no hay reglas fijas. Pero puede que haya elementos comunes que ganamos todos:

Reducir el ritmo frenético que llevamos

Aprender el dolce far niente, que dicen los italianos, el gusto del descanso, de no tener obligaciones por un rato, excepto la única de no salir. Parar nos permite reflexionar ¿Es esta la dirección en la que queremos ir? ¿No iremos demasiado rápido? Ten en cuenta que todo el sistema está organizado para que no pensemos y no cuestionemos nada. Pensar y cuestionar. No te parece que ya merece la pena parar un poco sólo por eso.

Tiempo, que preciosa palabra.

Ya no podremos decir “No tengo tiempo” por unas semanas. Goza de aquello que quieras, lectura, escritura, pintura, …

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Recuperar la relación con el otro, con los otros.

Mirar a quién tenemos al lado, redescubrirlo y darnos cuenta que quizás también lo hemos postpuesto en nuestro frenético ritmo tras “El dorado”.

Volver a darnos cuenta de lo importante que es para todos el trabajo de los otros y reconocerlo.

Y a la vez darnos cuenta de lo importante que es nuestro trabajo para otros. ¿Os dais cuanta que antes, en nuestro ritmo de vida frenético, ni siquiera reparábamos en la cajera del supermercado? Sin embargo, ahora todo el mundo les damos las gracias.

Los privilegios de nuestro primer mundo también pueden tambalearse,

Miramos la indigencia y la desgracia de los otros y creemos que somos invulnerables. Saber que no lo somos nos ayudará a cuidarnos más, cada uno a sí mismo y a los otros. Esta manera de proceder nos estaba aislando, volver a agruparnos nos hará más fuertes. Las relaciones en redes eran en gran parte superficiales y egoístas, para aparentar a la felicidad de la que carecíamos. Sin embargo, ahora son más generosas y altruistas. Regalando lo bello que podemos producir a otros: música, poesía, actividades deportivas, pintura, bibliotecas virtuales, paseos por museos online….

Dí NO a la hipocondría y al alarmismo

La hipocondría es nuestro peor enemigo. Los sentimientos descontrolados como el miedo (provocados por toda esta alerta sanitaria), son inputs negativos que actúan bioquímicamente a través de complejos mecanismos, de interacción y comunicación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario. Pues bien, la activación de estos mecanismos como respuesta a una situación de miedo, de estrés crónico, puede suprimir o reducir la respuesta del sistema inmunitario, lo que a su vez permite que se desarrollen cuadros patológicos de naturaleza diversa, también infecciones víricas. De este modo, ante el temor a enfermar hay que gestionar adecuadamente la incertidumbre ya que es lo que nos toca vivir.

Fuera la ansiedad

La ansiedad genera irritabilidad.  Piensa que esto no te pone nervioso solo a ti sino también a los otros. Intenta ser tolerante con las reacciones un poco tensas de los que te rodean. Respira hondo y déjalo pasar. Tu sistema inmune también te agradecerá que te relajes. Por otra parte, a ansiedad desencadena cierto grado de bulimia colectiva. Comer no calma la angustia más que momentáneamente, luego vuelve con más fuerza, sumada a la culpa por haberse excedido. Cuida tu dieta. Se moderado.

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Activa tu cuerpo

La situación actual no puede ser una excusa para volvernos sedentarios. Mantener una rutina diaria de ejercicios es una de las claves para preservar la salud física y emocional en medio de este aislamiento. Esto es así ya que mantener el cuerpo en movimiento es necesario para fortalecer músculos y articulaciones, activar el sistema inmunitario​, y oxigenar la mente. Se trata de mantener una actitud activa. Con 30 minutos, cubrimos la dosis diaria necesaria. Por lo tanto, programa alguna actividad física, la que sea de tu gusto; existen muchas formas creativas de hacerlo. Eso reduce la tensión y te mantiene en forma.

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No te aísles de los demás

No te aísles en las relaciones personales, tanto con los que compartes espacio como con aquellos que viven en la distancia. Aprovecha para hablar con los que comparten la casa contigo, no te recluyas en una soledad mayor y aprovecha para mantener conversaciones serenas y expresa tus sentimientos. Mantén tus lazos, no olvides conectar con familiares que están alejados de ti. Tienes mil maneras de comunicarte, como la videollamada. Ver la cara de otra persona es mucho más tranquilizador que simplemente escucharle. Si son los deseos de otros los que nos sostienen, aprovecha para cultivar esas relaciones que te hacen bien.

Si lo necesitas busca ayuda

Si la situación te angustia mucho, quizás es porque ya estabas previamente angustiado. Si te desborda, consulta a un psicoanalista.

Organiza tu día

Los días se pueden hacer largos sin planificación. Intenta mantener una rutina, ayúdate del orden para evitar la sensación de “tiempo vacío”. Los imprevistos ya se encargarán de que sea cada día diferente. Aunque no tengas que salir a trabajar, no pases el día en pijama. Vive una rutina de aseo y vestido, cuida tu aspecto, haz algunas tareas diariamente similares a la de un día normal en el exterior. Combina en tu rutina sesiones de trabajo con momentos de ocio.

Relájate y mantén la calma

Es muy probable que tanta información y noticias alarmantes sobre el coronavirus te están generando ansiedad, estrés, incluso hayan logrado quitarte el sueño. Herramientas como la meditación o el mindfulness te permitirán mantener la calma, crecer como persona o afrontar el día a día con energía. Sin embargo, tampoco es necesario hacerlo en el sentido estricto de la palabra. Hay personas que precisan la actividad y se relajan más arreglando las estanterías, pintando, otras leyendo… Haz lo que te haga sentir bien y case más con tu personalidad.

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Infórmate lo justo

Información adecuada. Sí, pero la justa. Para tolerar el aislamiento mejor intenta evitar la infoxicación (intoxicación de información). Puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego que son absolutamente contraproducentes Sabemos que crees que vencerás mejor al enemigo si lo conoces bien. Pero la información contrastada y de calidad no es probable que la encuentres en los distintos grupos de chats de amigos, …, ni tan siquiera en los medios de comunicación de parte de muchos periodistas o contertulios, que no son expertos en el tema. Escucha a los profesionales, evita los bulos, las fake news y huye de páginas web alarmistas. Analiza tus miedos y usa el sentido común. Aún no sabemos qué va a pasar dentro de unas semanas y es poco útil estar continuamente pensando en ello.

Esto también pasará…

Lo más importante: recuerda que esto pasará, nada es eterno. La historia evolutiva de los virus nos ha enseñado que su patogenicidad se amortigua con el tiempo. El virus cumple un ciclo y se va.

Autores: Alejandra Menassa de Lucia y Juan Serrano Gandía

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