Descubrir el puente hacia la felicidad

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¿Qué te parecería descubrir dónde se encuentra el puente hacia la felicidad? ¿Cuántas veces hemos sido testigos de hechos que otros ven totalmente distintos? ¿Por qué hay perspectivas distintas? No se ve lo mismo desde una perspectiva que desde otra. Pero hay una pregunta que uno puede hacerse: si uno quisiera entender la perspectiva de otro, ¿hay algo que uno podría hacer para moverse hacia esa otra perspectiva y ver lo mismo que el otro o viceversa? ¿O bien, existe un lugar donde si ambos se movieran verían exactamente la misma realidad? Si fuera posible, ¿cómo se haría posible?

El desencuentro se produce porque uno no se mueve de donde está y se apega a lo que ve sin considerar más opciones. Pero cuando uno aprende a moverse, elevarse o transformarse ve que las opciones se amplían exponencialmente. Naces de nuevo para viajar hacia lo que realmente existe, más allá de una perspectiva limitada.

¿Qué te retiene en una perspectiva limitada?

La personalidad, la mentalidad, el condicionamiento del aprendizaje adquirido en la experiencia y en el contexto de vida que se haya vivido. Eso con lo que funcionas, es solo un software hecho a medida y tan particular que uno cree ser ese cúmulo de directrices de pensamiento, comportamiento y respuestas. Un cúmulo de memoria en acción y reaccionando en función de los estímulos recibidos.

Ante los días nuevos y dentro de una rutina, todos respondemos casi de forma automática e idéntica. Concluimos y adivinamos lo que va a ocurrir porque el escenario y las personas se parecen demasiado a ayer. Todo se vuelve predecible y las conclusiones llegan muy rápido.

Pero uno podría cuestionarse ¿si no tuviera esta mentalidad, vería la misma realidad? ¿Las mismas conclusiones sobre mí o sobre los demás o sobre los acontecimientos? ¿Elegiría con el mismo orden de prioridades? ¿Vería lo mismo?

Probablemente pronto nos demos cuenta que si no estuviéramos condicionadas por lo que damos por hecho, sabido, conocido y quizás, y solo quizás, la vida se desvelaría ante nuestra mirada de forma distinta o de forma más amplia.

El pensamiento y la memoria dibujan y colorean cada página en blanco que supone un día nuevo. Pintamos con los mismos colores y los mismos trazos un lienzo que bien podría ser un mundo de posibilidades. Si yo en algún momento he creído que no puedo dibujar una rosa, supongo que ni siquiera me lo plantearé y, claro, no habrá rosa en mi lienzo.

Las personas miran todo a través del pensamiento.

El pensamiento parece ser una condición de vida para toda experiencia. ¿Pero se pueden vivir experiencias sin pensarlas?

Ayer lo hablaba con alguien: uno puede planear un viaje al cien por cien. Coges el avión, luego el taxi, te acercas al hotel designado y solo irás a la excursión que has comprado con antelación y que es la que todo el mundo suele hacer. Es una forma de vivir. Nada de malo en ello. Siempre le pedimos a la vida lo que queremos de ella. 

Pero, ¿qué pasaría si no le pidiéramos nada? ¿Nada nos daría? ¿Dejarían de pasar cosas? No es una indicación. No pretendo indicar nada. No es que haya que vivir así. Es tan solo una reflexión para salir o saltar del pensamiento habitual sobre como funcionan las cosas y uno mismo.

Las personas piensan sobre todas las cosas, pero hay algo distinto que puede hacerse: ver las cosas tal y como son, sin implicar el pasado en ellas, sin participar antes de lo necesario ni colorear antes de lo necesario. Yendo a ese “lugar” que permite ver la perspectiva completa.

Volviéndote inclusivo en tu percepción o dejando de ser exclusivo en tu percepción debido a tu personalidad. Mirar sin decantarse, no concluir ni tampoco posicionarse antes de lo necesario. Normalmente, se vive posicionado en una de las opciones que vemos posibles: o blanco o negro, o malo o bueno, o puedo hacerlo o no puedo hacerlo, o esto es así o esto es asa, o soy mejor o soy peor. 

Pero las cosas pueden observarse sin apegarse a una versión demasiado pronto. Existen las versiones y existe la mejor versión. Existen las mentiras y existe la verdad. Existen las versiones incompletas y existen las versiones completas. Creando una distancia suficiente, un tiempo suficiente entre tu y cualquier cosa, se abre la verdadera posibilidad de libertad y elección. No antes.

La distancia entre tú y el siguiente paso hacia la felicidad

Si consigues cuidar y mantener esa pequeña distancia entre tú y tu siguiente paso o pensamiento, empiezas a darte la oportunidad de elegir. ¿Elegir el qué? Si eres capaz de no posicionarte antes de lo necesario y estás en ese lugar donde puedes ver más opciones, o más ingredientes, o más factores o quizás incluso todos ellos, entonces tu elección, quizás y solo quizás, sería distinta a la que tomarías sin ese tiempo-espacio-perspectiva que puedes aprender a concederte. ¿Cuál es el puente o paso que te permite llegar a ese espacio?

Siempre le exigimos a la vida y le pedimos cosas a la vida, pero pocas veces nos damos la oportunidad de ver que nos daría ella o que nos pediría ella, si solo en ese momento no le pidiéramos nada.

La mentalidad en la que cada persona vive es una acumulación de conocimientos dando vueltas como una lavadora yendo y viniendo y generando reflexiones que no siempre son necesarias ni útiles.

Existe el mundo de la mente que es muy útil, pero también existen opciones fuera de la mentalidad que pocas veces son consideradas, ya que nunca se sale de esa habitación mental tan organizada, culta, llena, etc.

El objetivo de algunas prácticas en el orden correcto, es conseguir la distancia necesaria para que la vida deje de ser compulsiva y se pueda introducir el factor de “elección no condicionada” en el máximo de vivencias posibles. Hay varios caminos: la ausencia de compulsión te lleva a la lucidez y el justo criterio. Pero, un solo momento de lucidez puede llevarte al cese de la compulsión.

La felicidad o el bienestar no debería ser un objetivo, debería ser la vida cuotidiana, a partir de la cual, uno decide construir su destino. Pero miremos bien: ¿qué lo impide? ¿qué interrumpe la sabiduría, la lucidez y el acierto según nuestro propio criterio?

Tratemos de responder a las preguntas, mirando para ver…

Silvia Cantos Pi

Biografía de Sílvia Cantos Pi 

  • Autora del libro Verdad Objetiva y el Ser Humano,
  • Facilitadora de Procesos de Introspección Personal y Comunicación Objetiva desde hace 15 años.
  • Mentora de Programas de liderazgo y de Cultivación Interior.
  • Fundadora de la Escuela de Transformación Interior Verdad Objetiva.
  • Instructora de Meditación Reflexiva y Contemplativa y Hatha Yoga Clásico

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