No proyectes tus emociones

¿Sabes lo que es una proyección? Todos proyectamos nuestras emociones en las personas que nos rodean, aunque casi siempre lo hacemos de forma inconsciente. Nos ocurre cuando vemos en alguien nuestras propias actitudes negativas, aunque no sea cierto en absoluto que el otro las tiene. Ocurre también, cuando tenemos miedo y creemos que son los demás los que temen eso respecto a nosotros. Y también puede ocurrir que proyectemos las dudas sobre algo y pensamos que es el otro el que está dudando, y además, sin razón aparente. La proyección es uno de los mecanismos más complicados de la mente y por eso, es inconsciente y difícil de manejar si no se capta o se consigue hacer ver. Pero alégrate porque no es imposible y una vez que la descubres, es mucho más sencillo comprender a los demás, e incluso a ti mismo.

 “Las proyecciones convierten al entorno en el propio rostro, que es a la vez algo desconocido.” CG Jung

Entender la proyección

La proyección sobre los demás, es difícil de comprender y también de descubrir en alguien, pero sobre todo, es muy difícil de demostrar. Cuando captas algún tipo de proyección en otro y se lo haces ver, seguramente va a negarlo. Y es que si esa persona no es capaz de verlo, nunca se dará cuenta de que está proyectando, aunque lo esté haciendo y sea visible para el resto. De por sí, evidenciarle a alguien cualquier tipo de actitud negativa que esté manteniendo, suele ser un esfuerzo poco recompensado, pues lo habitual es que la persona lo niegue y cierre los ojos ante su propia actitud. Y cuanto más nociva sea dicha actitud, mucho más complicado será de evidenciar, ya que el ser humano tiende a protegerse tras la negación, otro mecanismo complicado de nuestra mente que salta como un resorte cuando nos sentimos heridos.

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¿Por qué proyectamos en los demás?

La psicología afirma que no proyectamos nunca conscientemente, por eso, es casi imposible saber lo devastadora que puede llegar a ser nuestra actitud, cuándo proyectamos nuestros temores, por ejemplo, o nuestras dudas. La verdadera causa o el verdadero motivo que se oculta tras una proyección es en realidad el ego que se superpone a todo lo demás, dominando nuestras emociones y pensamientos. Cuando proyectamos, lo hacemos desde nuestro ego únicamente, sin tener en cuenta la realidad que existe en el otro, sino sólo con la nuestra y encima de todo esto, tenemos la creencia falsa y errónea de que ambos somos iguales. Cuando proyectamos lo hacemos desde la inestabilidad. Una persona segura no exige ni acusa, sencillamente vive y deja vivir. Quien proyecta, lo hace porque se siente desesperado y perdido ante su propia falta de confianza y de dominio. Suelta las riendas de su vida y pierde el control, permitiendo que sea la situación la que controle sus emociones. El miedo a los cambios, a lo diferente, la necesidad de dependencia, los deseos de manipulación, o la despreocupación y desconocimiento de uno mismo, también provocan una proyección que, casi siempre se refleja con un ataque verbal o una acusación al otro. No olvidemos que, aunque parezca imposible de creer, el ataque verbal suele ser una súplica que se oculta tras un deseo inconsciente, y en absoluto manejable, de hacer daño tras sentirse herido. Recuerda la frase que dice que “la mejor defensa es el ataque.”

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5 pautas para no volver a proyectar en los demás

1. Sana tu ego

Puede que te niegues a ver cierto comportamiento tuyo durante años y se hace aún más difícil reconocerlo. Pero si de verdad quieres sanar tu ego y liberarte de esa actitud negativa, la manera no es esconderte de ti mismo. No pasa nada, nadie es perfecto, ni correcto en cada acto o situación, Si te das cuenta de esto, sentirás un gran alivio y evitarás la necesidad inconsciente de proyectar.

2. No culpes al otro

Es un comportamiento natural de auto defensa, culpabilizar a los otros para evitar el castigo del desamor o la soledad, pero solo te llevará a seguir proyectando y hacer mucho más daño, a ti y al otro. Piensa primero que cada uno tiene sus razones y motivos, y si realmente te interesa conocerlos, pregunta a esa persona, antes de culparla.

3. Eleva el nivel de tu autoestima

La autoestima es una condición imprescindible para vivir. Sin ella, es imposible desocuparte tanto del otro, para empezar a ocuparte más de ti mismo. Cuida de ti, en lugar de esperar a que lo haga otro. Cuando te proteges, te conoces y te respetas, la necesidad de recibir todo de los demás, desaparece y con ella, las sensaciones nocivas y erróneas.

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4. Intenta comprender

Implica ser capaz de ver también las necesidades reales del otro y no las tuyas únicamente. Desarrollar la empatía y la comprensión es imprescindible, y además te ayudará a comprenderte también a ti mismo.

5. CARPE DIEM

Ocúpate de vivir en el presente, pues es tu única certeza. En el ahora está la única realidad que vives y viven los demás a tu alrededor. Si te sigues preocupando por el futuro o por el pasado, seguirás proyectando tus miedos y nunca te liberarás de ellos.

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