¿Que tienen en común las personas sinceras?

La sinceridad y la honestidad son valores necesarios a la hora de crear relaciones saludables. Es la virtud de manifestar y actuar acorde a lo que se siente, sin fingir, ni disimular. Pero hay que ir con cuidado porque a veces, una persona puede ser sincera e hiriente a la vez. Una buena persona es sincera y empática, la clave está en ser franco pero sin ofender al otro. La empatía consiste en percibir y comprender los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás. Se considera que alguien es una buena persona por sus actos y por sus palabras.

Qué es la sinceridad

La sinceridad es la cualidad de obrar y expresar lo que piensas sin fingir, sin segundas intenciones. Esta cualidad genera confianza hacia nosotros y demostramos nuestra honestidad, nos aporta valor y personalidad.

Hay que tener en cuenta que la sinceridad absoluta no existe en las relaciones humanas. Tenemos que seguir ciertas pautas de comportamiento social, no siempre podemos decir lo que pensamos. En ocasiones, el exceso de sinceridad o la sinceridad sin moderación puede ser mal vista y dañina y nos encontraremos con situaciones donde no somos sinceros por ser amables, por no incomodar. Tampoco vamos a ser sinceros con alguien que acabamos de conocer o si nuestras opiniones pueden cambiar a peor nuestras relaciones de trabajo, amistades, etc.

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Cómo son las personas sinceras

Las personas sinceras tienen autoestima sólida, son conscientes de sus fortalezas y debilidades, tienen la capacidad de no reaccionar agresivamente frente a críticas, las aceptan como comentarios positivos e interpretan como una oportunidad de crecer como individuos. Al no manejarse con estrategias, ni ninguna clase de manipulación, son buenos para dar consejos. Son personas que tienen relaciones sólidas y significativas, por lo tanto si necesitas un consejo no dudes en pedírselo a una persona sincera, tratará de ayudarte y ser objetiva con tu situación de vida. Dan ayuda desinteresada cuando tienden la mano, no esperan recibir nada a cambio.

No van con rodeos, hablan claro, comunican las cosas directamente, no le dan tantas vueltas al tema, saben a dónde quieren llegar, dicen lo que piensan y lo que sienten sin temor a nada. Ser sincero, con tacto, bien gestionado produce un bienestar físico y mental. Evitan endulzar la realidad, a pesar de que sea difícil escuchar lo que tienen que decir, prefieren no disfrazar la realidad. Son congruentes, siguen la norma de decir y hacer lo mismo, sin manipulaciones. Son contrarios a las verdades a medias, se responsabilizan de los hechos y no son arrogantes.

Por lo general, son prudentes, no se meten en problemas, evitan dolores de cabeza, estrés y cambios de humor. Destacar que no son egocéntricos, no busca la aprobación de todos, ni ser el centro de atención y no les importa en absoluto pasar desapercibidos. En la mayoría de los casos son felices, al ser honestos consigo mismos, sienten tranquilidad sin el peso de tener que fingir y sin mentir.

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Es bueno ser demasiado sincero

Ser sincero es bueno, pero sin pasarse, hay que tener empatía y tacto, las personas que cometen sincericidio se mueven por impulsos y egoísmo, si sueles pasarte de frenada, ahora puedes empezar a cambiar. La sinceridad selectiva o bien entendida es una virtud, estas personas tienen en cuenta que hay otros puntos de vista. Entienden que no siempre debes decir lo que piensas, sobre todo cuando puedes hacer daño o no aportas nada a la otra persona. Piensan mucho antes de decir algo dañino y eligen el mejor momento para no herir los sentimientos.

El problema de ser directo es que llegará un momento en que a tus amigos y a tu entorno no les hará gracia que no tengas filtros. Hay que ser conscientes de la situación y cambiar o buscar ayuda psicológica para tener más tacto. La palabra sincericidio es una combinación de sinceridad con homicidio, es un defecto ya que perjudica tanto nuestras relaciones interpersonales como nuestro bienestar psicológico.

Uno de los problemas de ser sinceros es que cuesta ser compatibles con otras personas, cuesta encontrar a gente con la misma honestidad. Cuando les piden una opinión y resulta negativa, la gente suele tomárselo como un ataque personal.

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