Anemia y deficiencia de hierro, ¿son lo mismo?

La anemia y el déficit de hierro no son lo mismo a pesar de la creencia popular. La anemia es la disminución de glóbulos rojos en sangre, estos transportan oxígeno y retiran del cuerpo el dióxido de carbono. También encontramos anemia cuando los glóbulos rojos no contienen suficiente hemoglobina. La hemoglobina es una proteína rica en hierro que ayuda a los glóbulos rojos a transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

Hierro bajo sin anemia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la deficiencia de hierro es el primer desorden nutricional en el mundo. El médico debe diagnosticar si existe anemia mediante un sencillo análisis de sangre. Los niveles normales de hierro en suero sanguíneo están entre los 50 y 150 mg/dl. También hay que vigilar los depósitos de hierro, es decir, la ferritina, principal proteína de almacenamiento de hierro. Las concentraciones normales de ferritina son de 15 a 300 ng/ mL.

Las causas de tener hierro bajo son una mala alimentación. Por ejemplo, no consumir carne roja, beber mucho té o mucha fibra pueden hacernos bajar el hierro. También puede pasarnos por tomar medicamentos que impidan su absorción o por estar embarazada. Puede venir provocado por una enfermedad del intestino como la enfermedad de Crohn o la celiaquía.

El síntoma más habitual es el cansancio, taquicardia, sensación de falta de aire o palidez. Hay que ir con cuidado porque puede provocar problemas en el embarazo. También hay estudios que dicen que provoca una reducción de la productividad en el trabajo.

Una vez hayamos consultado el problema con el médico hay que seguir sus indicaciones para corregir la falta de hierro. Suelen recomendar mejorar la alimentación, con alimentos variados que incluyan carnes, huevos, pescados y legumbres. No debemos tomar suplementos de hierro sin una prueba de laboratorio previa. De lo contrario, correremos el riesgo de tener exceso de hierro. Aunque los expertos resaltan que ningún alimento contiene suficiente concentración de hierro. Por ello, es probable que necesitemos un tratamiento médico.

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Tipos de anemia

Existen diferentes tipos de anemia en función de la causa de la destrucción de los glóbulos rojos. El tipo más común es la anemia ferropénica, se produce como consecuencia de la carencia de hierro en el organismo. También existe la anemia por déficit de vitamina B12, por deficiencia de ácido fólico o megaloblástica.

Por otro lado, encontramos las anemias causadas por enfermedades crónicas. Esto incluye enfermedades de origen inflamatorio, infecciones crónicas, cirrosis, o cáncer pueden afectar negativamente a la producción de glóbulos rojos.

Existe la anemia que es hereditaria, se trata de la conocida como drepanocítica. Altera la hemoglobina al cambiar la forma de los glóbulos rojos, lo que reduce la cantidad de oxígeno que estos son capaces de transportar hasta los tejidos.

Ante la anemia hay grupos de riesgo que tienen que tener especial cuidado. Las mujeres embarazadas y las madres lactantes tienen una mayor necesidad. Hay que tener en cuenta que necesitan más sangre para el feto y luego para la leche materna.

Las personas mayores o aquellos que siguen una estricta dieta vegana son más susceptibles de sufrir anemia. También los atletas profesionales tienen mayor necesidad de incluir el hierro en su dieta.

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Enfermedades por falta de hierro

La anemia que no es tratada puede causar depresión. También problemas cardiacos ya que al no tener suficientes glóbulos rojos que transporten hemoglobina, el corazón tiene que trabajar más para mover la sangre rica en oxígeno.

Puede causar sangrados tras una herida, la menstruación o incluso un sangrado abundante dentro de los intestinos.

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