Covid-19: ¿Positivistas o negacionistas? mas bien…sindemistas

Prácticamente, en cada uno de los programas de televisión en los que entrevistan a eso que se denomina experto, finalizan con la misma pregunta, ¿Para cuándo la vacuna?

Esto es así ya que la cultura que nos toca vivir se fundamenta en el modelo teórico del POSITIVISMO. Sustentado en sus bases, este modo de concebir la Ciencia parte de la idea de que solo hay hechos científicos y, el resto, es subjetivo, es falso. Esta concepción mecanicista de la naturaleza, esta etapa dominada por la ciencia implica la ruptura con el enfoque aristotélico del universo y el triunfo del reduccionismo físico-químico frente a visiones más holísticas, intuitivas e integradoras del mundo.

Replicando a lo que hacen la práctica totalidad de entrevistadores de televisión, nos hemos acostumbrado a que la Ciencia debe arreglar todo y aquel que ose divergir del modelo imperante actual, apañado está.

Sin embargo, en palabras de Diego Gracia, catedrático emérito de Historia de la Medicina y Bioética, “Esa idea de que solo hay hechos científicos y, el resto es subjetivo, es falso”

Si tal y como he comentado el positivismo es el concepto de ciencia que consiste en demostrar la validez únicamente de aquel conocimiento susceptible de ser observado, medido y experimentado, contrariamente y asociado al COVID-19, surge el concepto del NEGACIONISMO. Así, nos encontramos con un grupo variado de personas que van desde aquellos que niegan directamente la existencia del virus, haciendo caso omiso a algo que ha sido observado, medido y experimentado hasta otros, mucho más numerosos, muy críticos con la gestión de la crisis, y finalizando con aquellas personas que no creen ni en la envergadura del problema que ha causado el coronavirus a lo largo y ancho del planeta ni, por supuesto, a las medidas impuestas por las  autoridades sanitarias y refrendadas por los políticos.

A cuenta de COVID-19, personalmente me muevo entre el positivismo de lo que la ciencia ha comprobado y que es prácticamente incuestionable y crítico con el exceso del mismo. Este modelo tiene sus limitaciones. El mismo método exige la búsqueda continua de mayor precisión, solidez y alcance explicativo, lo cual conlleva, a partir de un momento crítico, la introducción de variables entre las que se establecen relaciones de interacción que no se habían propuesto inicialmente. Buen ejemplo y en línea con los negacionistas, esta crisis sanitaria no es una pandemia, quizás tampoco una “plandemia”, sino más bien una SINDEMIA.

Así lo afirma Richard Horton, editor jefe de la revista médica The Lancet quien señala que lo que está ocurriendo es que el coronavirus (SARS-CoV-2), está interactuando con otras patologías de base, no transmisibles, como son la diabetes, el cáncer o problemas cardíacos, dando lugar a una patología mucho mayor que ambas por separado.

Pero todo ello, da paso a algo que se podría denominar SINDEMISTAS, es decir, los que vivimos el día a día, con una condición de salud previa que nos predispone o no a la enfermedad, y también como aspecto amparado en la más pura realidad social.

Recuerdo que el pasado mes de agosto, mientras me centraba en una intensa dialéctica con un famoso negacionista a cuenta de la existencia del coronavirus, junto con aquellos facebukeros que me cuestionaban por hacer ver una incipiente y peligrosa tendencia al alza en las cifras que por aquellos días acontecían en la Comunidad de Madrid, una amiga me formulaba la siguiente cuestión: Juan, ¿me puedes aconsejar si regreso a mi puesto habitual de maestra a sabiendas que soy persona con antecedentes oncológicos y que mi padre, también con alto factor de riesgo convive conmigo y con mi hijo adolescente?

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Aquello me dejó impactado y me hizo bajar el listón en el tiempo y esfuerzo que dedicaba a mis debates.

Lo mismo que me ocurre ahora. ¿Me aconsejas vacunarme de la gripe como nos están aconsejando?, ¿Tienen sentido las mascarillas al aire libre?, ¿Qué piensas del MMS o nos querrán insertan un chip en la vacuna? ¿Qué opinas de las cifras tan divergentes?… ¿Podremos celebrar en familia las fiestas navideñas?

Así pues, bajo mi punto de vista, la base del problema no la deberíamos establecer entre positivistas y negacionistas, sino en la educación que en términos de salud nos han querido dar. Es bastante sencillo, si la gente que ingresa por Covid en nuestros hospitales, son principalmente aquellas personas con factores de riesgo, muchos de ellos prevenibles, ¿habéis visto algún programa televisivo que trate como hemos de cultivar nuestra salud?

Me temo que no. Nos educan en un modelo de relación paternalista y no deliberativa. Este presupone que el sistema sanitario tiene un conocimiento objetivo, a la vez que técnico y ético, acerca de lo que es el mayor bien para el enfermo. A la vez, este último no está capacitado para discernir qué es lo mejor para sí mismo. Esta es una relación vertical y asimétrica en la que se da por hecho que el sistema ha asumido la responsabilidad moral de procurar todo el bien para el paciente, pero sin él.

A sabiendas que además hay enormes intereses políticos y económicos, que hacen que la información llegue tarde y, a veces, llegue mal y donde el lobbie farmacéutico ya se encarga de hacer el resto, vuelvo a reiterar que esta crisis nos debe de llevan a replantear muchas cosas.

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Si bien las revoluciones científicas de los siglos XVI y XVII se asentaron sobre una concepción mecanicista de la naturaleza, base del positivismo, quizás ya ha llegado el momento de entender que, aunque la política sanitaria puede hacer su labor, no puede hacer todo.

Planteo a toda la ciudadanía que debemos aprender a autocontrolarnos y autogestionarnos y, por ello, cinco de las cosas de las que puedes ser responsable son:

  1. Respeta el medioambiente
  2. Nútrete con propósitos inmunitarios: Inmunonutrición.
  3. Suplementa con el objeto de mantener tu sistema inmunitario en óptimas condiciones.
  4. Respeta los ciclos circadianos de vigilia-reposo. Mantén el estrés crónico a raya y duerme las horas necesarias.
  5. Ten respeto a Covid, no le tengas miedo.

Recuerda, los seres humanos tenemos dignidad y no precio.

Biografía de Juan Serrano Gandía

Con un carácter eminentemente investigador, prácticamente toda su trayectoria profesional y personal la ha focalizado en profundizar en el estudio de aquellos modelos integradores que por unir lo mejor de la medicina convencional a las terapias complementarias de probada eficacia científica, pudiera beneficiar a personas afectadas de cáncer.

Formación académica de Juan Serrano Gandía

Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia.

Trayectoria profesional de Juan Serrano Gandía

Inició su carrera profesional como Analista en el Instituto Valenciano de Oncología (I.V.O)

En la actualidad es el Responsable Técnico-Formativo y Responsable de Proyectos de Dietéticos Intersa.

Experiencia docente de Juan Serrano Gandía

Divulgador científico sobre temas de Medicina y Oncología Integrativa.

Colaboraciones de Juan Serrano Gandía

Miembro fundador de la Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa (SESMI). Socio numerario-fundador de la Sociedad Española de Fitoterapia (SEFIT).

 

 

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