Neuroinflamación, la inflamación que podría ser la causa de algunos síntomas cerebrales

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La inflamación es la respuesta del cuerpo a los estímulos ambientales negativos. Su finalidad es eliminar el agente agresor y restaurar la fisiología del tejido. Sin embargo, cuando hay inflamación sin resolución (o inflamación crónica), sus efectos son nocivos para los tejidos circundantes.

Concretamente, la inflamación crónica en el sistema nervioso central (SNC), conocida como neuroinflamación, puede ser particularmente dañina.

¿Qué es la neuroinflamación?

Se trata de una respuesta inflamatoria dentro del cerebro o la médula espinal que puede ser iniciada por una variedad de estímulos dañinos: infecciones, enfermedades, traumatismos, toxinas o estrés. Esta compleja respuesta biológica implica la activación de células inmunitarias residentes y la producción de citocinas, quimiocinas, especies reactivas de oxígeno y nitrógeno y mensajeros secundarios.

¿Cómo daña la neuroinflamación al cerebro?

Se cree que los procesos neuroinflamatorios desempeñan un papel fundamental en las vías que conducen a la muerte neuronal en las enfermedades neurodegenerativas. En el cerebro, la microglía, un tipo de célula glial, juega un papel clave en la respuesta inmunitaria, que está íntimamente relacionada con la inflamación. Como células inmunitarias residentes, la microglía monitorea el microambiente en busca de agresiones (toxinas, patógenos, lesiones, neuronas dañadas o innecesarias, etc.), y son fundamentales para el mantenimiento general del cerebro.

Por ejemplo, estas se encargan de eliminar las neuronas muertas, las placas y otros desechos celulares que pueden obstaculizar la transmisión de señales neuronales. No obstante, la microglía ejerce funciones duales: actúa como guardián de la homeostasis cerebral y como instigador del daño.

¿Cómo instiga la microglía al daño? A través de la sobreactivación. En definitiva, cuando la microglía se activa, se vuelve inflamatoria.

La activación microglial persistente y la producción de mediadores neurotóxicos, como las citocinas (p. ej., IL-1β, IL-6 y TNF-α), no solo impulsa una mayor activación y proliferación microglial, sino que también propaga el estrés oxidativo y nitrosativo que puede afectar negativamente a neuronas, mitocondrias y permeabilidad de la barrera hematoencefálica. Este proceso neuroinflamatorio no solo puede ralentizar la velocidad de transmisión nerviosa y reducir la conductividad nerviosa, también se desarrolla un círculo vicioso dentro del cerebro que, en última instancia, puede provocar la muerte neuronal.

Activación microglial persistente

Además de una lesión traumática en el cerebro, los desencadenantes directos de las células microgliales pueden incluir metabolitos tóxicos, microbios, lipopolisacáridos, cualquier sustancia neurotóxica (contaminantes, metales pesados, fármacos, etc.), envejecimiento, oclusión vascular, isquemia, muerte celular y citocinas inflamatorias.

Compromiso de la barrera hematoencefálica

La pérdida de la integridad de barrera hematoencefálica sirve como un importante promotor de la activación microglial. Puede ocurrir debido al consumo de alcohol, como respuesta al estrés, homocisteína elevada, hiperglucemia, desequilibrios de prostaglandinas y/o estrés oxidativo. Estos factores pueden dar lugar a la infiltración de compuestos ambientales, proteínas de la dieta u organismos patógenos, que se exponen a la microglía y activan una respuesta neuroinflamatoria.

Inflamación sistémica

También conocida como periférica, contribuye a la inflamación cerebral y la disfunción cognitiva a través de la producción de mensajes de citoquinas. La disminución de la exposición a los estímulos inflamatorios puede ser un primer paso importante para los profesionales de la medicina funcional. Dichos estímulos incluyen la dieta occidental, el consumo de gluten, la obesidad, la disbiosis, las toxinas ambientales, el estrés psicosocial, el consumo excesivo de alcohol y la mala calidad del sueño.

Intervenciones naturales de neuroinflamación

Debido a los efectos secundarios asociados a los tratamientos farmacéuticos para la inflamación y su conocimiento en un público más educado, cada vez más pacientes buscan soluciones naturales. Las prácticas históricas y la ciencia moderna apuntan que pueden amortiguar los procesos inflamatorios, mejorando el microambiente cerebral, incluidos los ejercicios del nervio vago, las modificaciones en la dieta y el estilo de vida y la suplementación dietética.

Ejercicios del nervio vago

Como componente principal del sistema nervioso parasimpático, el nervio vago es el más largo de los nervios craneales. Se extiende desde el tronco encefálico, atravesando el abdomen y otros órganos del cuerpo. Es la red sensorial que le dice al cerebro lo que sucede en los órganos y regula la homeostasis del estado de “reposo”, opuesto al estado de “lucha o huida”.

Hay un “reflejo inflamatorio” transmitido en el nervio vago que inhibe la producción de TNF-alfa y otras citocinas a través de vías antiinflamatorias colinérgicas. Se ha demostrado que la estimulación eléctrica de este nervio reduce la producción de citocinas inflamatorias (TNF-alfa) y atenúa la gravedad de la enfermedad en modelos experimentales y en pacientes con artritis reumatoide.

Activar el nervio vago es un método que los profesionales de la medicina funcional pueden sugerir a sus pacientes para ayudar a reducir la inflamación crónica. Los métodos sin dispositivos que algunos médicos sugieren para conseguirlo incluyen la respiración diafragmática lenta (como se hace en el yoga y la meditación), hacer gárgaras con agua o cantar en voz alta.

Estilo de vida y mejoras dietéticas para la neuroinflamación

Recuerda que es importante estar en forma y activo, conseguir un sueño de calidad, elegir alimentos saludables y orgánicos, evitar las proteínas dietéticas de reacción cruzada, como el gluten y reducir el estrés y la exposición a toxinas. Todo ello contribuye a la reducción del potencial de desencadenar procesos inflamatorios en el cerebro. Además, existen varios nutracéuticos que ayudan a reducir la inflamación.

Neuroinflamación: consideraciones de suplementación

Por otra parte, la investigación en animales sugiere que algunos ingredientes nutracéuticos pueden cruzar la barrera hematoencefálica y ejercer sus efectos directamente en el tejido cerebral o influir positivamente en su integridad. Algunos de ellos son:

Otros compuestos nutricionales, como el ácido alfa lipoico y el jengibre, ayudan a reducir la inflamación sistémica y la circulación de citocinas inflamatorias que pueden contribuir a los procesos neuroinflamatorios. Cuando se complementa para tratar la neuroinflamación, es fundamental considerar la totalidad de los mecanismos en funcionamiento.

Conclusión

En resumen, las investigaciones emergentes continúan validando las funciones de la activación de las células gliales y la neuroinflamación como principales contribuyentes a la fisiopatología de la neurodegeneración. Reconocer los primeros signos de neuroinflamación, como niebla mental, depresión, baja resistencia cerebral o intolerancias alimentarias, y actuar lo antes posible puede ser la clave para amortiguar y, en algunos casos, revertir el daño.

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Mar García Arribas

 

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