La importancia de poner límites a los niños

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Los niños no nacen educados, eso todos lo sabemos y los padres tienen que ser consciente de la importancia de poner límites a los hijos. Con palabras positivas diríamos que supone proteger, cuidar y contener a nuestros niños. Nunca es tarde para poner límites y son importantes para el desarrollo emocional del pequeño.

Primero empezamos acostumbrándoles a los hábitos de comer, lavarlos o ir a dormir. Esto crea al bebé unos hábitos, una rutina y pondrán orden en su pensamiento. Cuando un niño no acepta los límites quizá quiera decir algo, esto también hay que tenerlo en cuenta.

Hay que tener en cuenta que poner límites no significa gritar, amenazar o hacer reproches. Cuando se pone un límite y el pequeño tiene una rabieta, conviene mantener la calma. Habla con él en los momentos que no haya pataleo. Prémiale cuando acepte las normas y las ponga en práctica.

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Beneficios de poner límites a los niños

Siempre hay que mirar lo mejor para el futuro de nuestros hijos, les ayudará en el desarrollo de su autoestima, aumentando la confianza en sí mismos. A medida que crezcan, aprenderán que es necesario seguir normas, les ayudará para cuando lleguen a la edad adulta. Con unos límites adecuados conseguiremos educarlos como personas responsables y ganarán en seguridad al saber lo que es correcto y lo que no.

La mayoría de los psicólogos y educadores coinciden en que poner límites a los niños es necesario para que se conviertan en un adulto responsable. Es fundamental también que se respete su personalidad y sus intereses, no se trata de cambiar a nadie. Las normas y límites tienen que ser flexibles, no es una tarea fácil, pero si lo hacemos con cariño, con el tiempo acabarán agradeciéndotelo.

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Normas y límites en niños de 2 a 3 años

Las normas y los límites son necesarios para que los niños de 2 a 3 aprendan hasta dónde pueden llegar con sus padres y demás familiares, pero debemos ser comprensivos siempre con la edad. Necesitan órdenes concretas y específicas, en estas edades no comprenden los mensajes abstractos. Con brevedad podemos explicar que conducta queremos que tengan, explicarles lo que está bien y lo que está mal. Es muy importante que coincidan las posturas de los dos padres, ambos deben prohibir y permitir lo mismo. La clave está en hablarles desde el corazón, con respeto, cariño y mirándoles a los ojos. Intenta utilizar frases positivas, en vez de decir no pegues a ese niño, podemos decir hay que tratar con respeto a los demás.

Siempre hay que mantener la calma, hablándoles de manera tranquila y firme. Puede ayudar el poner las normas en un lugar visible. Cuando incumplan hay que recordarle los límites, sin enfadarse, ni gritarles. También hay que tener claro que no tenemos que ceder aunque se enfaden. Si se ha establecido una norma, debe mantenerse hasta el final, no puede conseguir cosas por el hecho de llorar o gritar.

Aunque también hay que saber en qué puntos podemos ser más flexibles y no tan intransigentes. Por ejemplo, no hay que poner límites a la personalidad del niño, en la forma de vestir no tenemos que ser tan estrictos como en la manera de comer, siempre que sea razonable la ropa que quiera llevar el niño.

Una buena forma de poner límites es crear rutinas, por ejemplo, unas horas para comer, dormir o hacerse la cama.

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Normas y limites en niños de 3 a 5 años

Los niños de 3 a 5 años ya son más independientes y tienen más ganas de probarse a sí mismos. En esta edad son más frecuentes los enfados o berrinches, pueden sentir frustrados por pequeñas cosas. Es mejor que estemos preparados para saber actuar.

Por ello, es recomendable poner pocas normas y sencillas, deben entender que si todo acto malo tiene consecuencias. Hay que ser pedagógicos y explicar lo que pasará si se porta mal, siempre con ejemplos para que le queda más claro. Es mejor siempre un castigo corto de unos minutos que un día entero sin ver la televisión.

A partir de los cinco años suele aparecer el sentido de la conciencia, empiezan a ayudar con tareas en casa. También es normal que intenten llevar las situaciones al límite para conseguir sus objetivos. Es una edad donde controlan mejor sus impulsos y rabietas aunque pueden tener algún estallido de rabia puntual. Es una buena edad para enseñarles a tener empatía por la gente, que se pongan en el lugar de los demás.

David Cortecerohttp://www.miravalencia.com/

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