Diferencias entre Autismo y Asperger-Guía definitiva

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Aunque cada vez parece ser más frecuente que se hable de trastornos como el Autismo y el Asperger, aún existe mucho desconocimiento y especulación sobre lo que significa cada uno; sus características, síntomas, aspectos en común o diferencias (que son significativas) son algo que todavía se presta para confusiones. Si lo que quieres es entender mejor de qué se trata cada una, aquí te lo contamos. 

¿Qué es el autismo?

Primero que todo hay que entender que el Autismo y el Síndrome de Asperger son dos trastornos diferentes. El autismo es un trastorno neurológico que afecta el desarrollo del cerebro y la manera como este procesa la información. Este aparece en los primeros años de vida y se queda por el resto de la vida, haciendo que los que lo padecen presenten dificultades en comunicación, interacción, concentración y comportamiento. Lo que dificulta sus actividades diarias presentando comportamientos repetitivos, entre otros síntomas como los siguientes:

Síntomas de autismo: 

Debes tener en cuenta que estos pueden variar de una persona a otra, es decir, pueden ser completamente diferentes. No obstantes, los más comunes se centran en problemas de comunicación tanto verbal como no verbal, falta de interés social, sensibilidad sensorial, dificultades en la adaptación a cambios de rutina o hábitos. Dificultad para socializar y para aprender.

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger hace parte del espectro del autismo y al igual que este, es un trastorno que hace difícil la interacción social y también presenta patrones de comportamiento repetitivos o restringidos.

Síntomas del Síndrome de Asperger

Algunos de los síntomas que se presentan con el síndrome de Asperger son: 

  • Reducción de la habilidad motriz, movimientos torpes
  • Hipersensibilidad sensorial.
  • Incapacidad de lidiar o soportar ciertas situaciones como sonidos, olores, colores, texturas.
  • Incapacidad para salir de la rutina.
  • Obsesión con algún tema particular y limitado.
  • Dificultad para desempeñarse laboralmente.

Además, dentro de los síntomas o características de este trastorno, está la dificultad para entender normas sociales no verbales, la incapacidad para mantener conversaciones y comprensión de las emociones de otros, además de la dificultad de sentir empatía.

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Así las cosas, merece la pena que revises bien y tengas en cuenta, que tienen en común estos dos trastornos.

¿Que tienen en común el autismo y el Asperger?

El Autismo y el Asperger hacen parte general del espectro autista y comparten varias características, como puedes ver en los apartes anteriores.

La más fuerte, sin duda, tiene que ver con las dificultades que tienen para integrarse socialmente, lo que se refleja en incapacidad de realizar varias acciones comunes, como asistir a clase, a una película en cine o usar transporte público.

Todas las diferencias entre autismo y Asperger

Pese a todas las similitudes, entre el Autismo y Asperger también hay varias diferencias, la principal es el desarrollo de lenguaje.

Debes tener en cuenta que las personas autistas pueden tener retrasos de habla o dificultades para comunicarse verbalmente, mientras que las personas con Asperger hablarían normalmente.

Otra diferencia es que las personas con autismo tienen por lo regular un coeficiente intelectual más bajo de lo normal, mientras que las personas con Asperger pueden estar en la media e incluso por encima, además tienen gran capacidad para el lenguaje.

Hay que tener en cuenta que los que tienen Asperger a diferencia de los autistas, quieren socializar, pero no lo logran, lo que hace que se sientan frustrados y puedan tener depresión y dificultades de integración en sus grupos sociales. Son mucho más conscientes de su rechazo que los autistas, lo que hace que sufran y sean victimas muchas veces de Bullyng y abusos.

Diagnóstico en Autismo:

Diagnosticar autismo puede no ser tan sencillo como parece, puesto que no existe una prueba médica o analítica que ayude a diagnosticarlo. Así que para hacerlo se evalúa la conducta del niño y su desarrollo, por lo regular esta puede detectarse desde 18 meses de edad y ratificarse entre el año y medio y dos años. A veces el diagnóstico es tardío y por ende no se recibe la atención necesaria.

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Diagnóstico en Asperger y sus grados:

Aún no se conocen cuáles son las causas de este trastorno, pero se habla de lo siguiente:

  • Antecedentes familiares.
  • Padecer el sindroma de cromosoma X frágil
  • Bebés prematuros

Para su diagnóstico es necesario revisar si el paciente presenta problemas de interacción social, repite patrones o muestra interés puntual y limitado por algunas actividades.

Además, se puede realizar evaluación genética o neurológica, también alguna prueba de función sicomotriz o cognitiva, a fin de diagnosticar el Asperger.

En cuanto a los grados de gravedad del trastorno, son tres. Con el grado 1 se define que la persona necesita ayuda. El grado 2 tiene que ver con que necesita ayuda notable y el grado 3 se refiere a que necesita ayuda muy notable.

Tratamientos y apoyos

De momento, no hay ningún tratamiento que pueda curar prevenir estas enfermedades, sin embargo, su hay algunas practicas o pautas que pueden ayudar a que estas personas y sus familias tengan una buena calidad de vida.

En los pacientes con Asperger, por ejemplo, se trata de sacarle el máximo provecho a las capacidades de la persona, reforzando las capacidades de desarrollo, aprendizaje y su interacción en diferentes grupos sociales. Ayudando a que se tenga una mejor impresión o versión de sí mismo.

En cuanto a las personas con autismo, lo más común para que mejoren su calidad de vida es la terapia del lenguaje, la idea es que con estas se mejore la comprensión del habla y puedan comunicarse verbalmente.

Mitos y realidades de cada uno

Hay muchos mitos y realidades en torno a estos trastornos. En el caso del Asperger, por ejemplo, los mitos más comunes son: 

  1. El Asperger es una enfermedad: No, ya que no se puede contagiar, ni curar, tampoco existe un tratamiento farmacológico, es decir, el Asperger no es una enfermedad, es un trastorno del desarrollo.
  2. No son personas empáticas: Claro que lo son, pero lo entienden de una manera diferente. Aunque les cueste más empatizar, lo hacen y pueden conectar con la gente.
  3. No son inteligentes: ¡Falso!, son inteligentes. Tienen la capacidad de centrarse totalmente a los temas que les interesa, investigar sobre ellos y dar su opinión.
  4. Rechazan las relaciones sociales: Al contrario, se sienten muy tristes y frustrados cuando no logran entenderse con otras personas, ya que les cuesta poner a trabajar sus habilidades en comunicación.
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En cuanto a las personas con Autismo, los mitos más conocidos son:

  1. El autismo se puede curar: No, desgraciadamente el Autismo no tiene cura, lo que se puede mejorar es la calidad de vida de la persona que lo tiene.
  2. Las vacunas pueden causar Autismo: Falso, de esto no hay evidencia. Así que resulta un error relacionar una cosa con la otra.
  3. Las personas autistas son agresivas: No es verdad, si que pueden aparecer cambios en su comportamiento cuando no manejan el estrés de nuevos sonidos o de personas nuevas, pero esto puede irse manejando hasta que se adapten completamente.
  4. Los autistas tienen rasgos físicos diferentes que permiten diferenciarlos: Esto no es verdad, no tienen rasgos físicos, así que las manifestaciones del trastorno se dan por la conducta, no por su apariencia.

La importancia de la inclusión social en ambos casos

Trabajar por la inclusión social en ambos casos es muy importante porque evitan que la persona se aísle y de esa manera contribuyen a que pueda tener un desarrollo más o menos normal. La idea es que con este trastorno no se desencadenen otras situaciones como la frustración o depresión, sino que se ayude a tener una calidad de vida estable.

Conclusión

Tanto en el Autismo como en el Síndrome de Asperger es totalmente necesario un acompañamiento adecuado, que permita que la persona viva lo mejor posible, para que puede llevar una vida más o menos normal y pueda desarrollarse como ser humano.

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